• La movilización será en la calle, pero ya se marcha en los pasillos de Casa Rosada y gremios

    CompartirShare on Facebook6Share on Google+0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on LinkedIn0

    Movimientos políticos, corridas sindicales, contratos implícitos de estar y no estar en la calle, el 21 de febrero, en lo que sí será una marcha multitudinaria por la “nueve de julio”, cuando Camioneros sea la punta de la columna central. Muchas bajas pero tambien mucho acompañamiento. Quién va, quién no.

    Se avecina una movilización que no solo es propiamente de trabajadores marchando por la 9 de julio, con banderas, “choripanes y bondis”, un escenario, un orador, dardos al Gobierno y las bases de una protesta. La movilización también se da en los pasillos de la Casa Rosada, allí en Balcarce 50, en donde más que una marcha es una maratón a contra reloj para denigrar la convocatoria de Camioneros.

    Por un lado, el Gobierno lo logra con la cantidad de gremios que le dieron el gusto y asomaron la cabeza a los medios de comunicación para expresar su inconformismo y anunciaron que no iban a estar el 21 de febrero en la calle. Entre ellos los “gordos” e “independientes”. Los mercantiles (Armando Cavalieri), Sanidad  (West Ocampo y Héctor Daer), Alimentación (Rodolfo Daer), UPCN (Andrés Rodríguez), UOCRA (Gerardo Martínez) y José Luis Lingeri (Obras sanitarias), manifestaron que ellos apuestan por “el diálogo” con la Casa Rosada. Tambien, se bajó Antonio Caló (UOM) y Víctor Santa María (Suterh).

    El sector liderado por Luis Barrionuevo tampoco acompañaría a Moyano en su cruzada que muchos excusan bajarse por tildarla de “personal”. Carlos Acuña, uno de los lideres de la CGT, entre ellos.

    Quienes sí van a estar en la calle y ya advirtieron un total de 350 mil personas son las organizaciones amigas y aliados, ambas CTA, movimientos piqueteros y la Corriente Federal de Trabajadores (CFT).

    Dos de los tres triunviros de la CGT -Acuña y Daer- esgrimieron excusas para apartarse de la marcha moyanista, lo cual vino a ratificar el diagnóstico sobre la cruda actualidad de la central, que se encamina con decisión a romperse en dos grandes vertientes, emulando las épocas de Saúl Ubaldini-Guerino Andreoni o Brasil-Azopardo.

    Clarificando: una parte de los gremios del transporte -colectiveros y ferroviarios-, sindicatos industriales como la UOM y ‘gordos’ e ‘independientes’ no adhirien a la marcha; en cambio sí se movilizarán las dos CTA, las entidades que responden al líder camionero, los movimientos sociales y las organizaciones marítimas y portuarias del triunviro Juan Carlos Schmid.

    Algunos dirigentes sin pertenencia a una sigla en particular, pero que procuran “la unidad real en una sola CGT”, comenzaron a conformar “un espacio de diálogo muy interesante, entre la Corriente Federal, ‘las 62’ y lo que queda del MASA”, y proponen “una profunda autocrítica del movimiento obrero, pero por la positiva, con agenda, programa y propuestas”.

    Schmid había pensado en abandonar la conducción de la CGT, luego de sentirse “desautorizado” por algunos gremios que no acataron el último paro general. Daer quiso hacer lo mismo luego del entredicho público con Acuña. En ambos casos, primaron “los intereses generales de los trabajadores por sobre las cuestiones personales y la calentura”, confiaron voceros gremiales.

    “Pero ambas situaciones aceleran los tiempos de una convocatoria a un nuevo Confederal o a un Congreso. La cosa no va más. Hay que cambiar la conducción luego del verano y, mientras, mantener todo en el freezer. Acá no hay una vocación divisionista por parte de nadie. Hay una fractura de hecho. Ni el moyanismo banca a ‘gordos’ e independientes’, ni ellos bancan a Moyano. Pero Hugo va a jugar en esa instancia. No está derrotado”, coincidieron algunas miradas en el moyanismo, y también en la Corriente Federal.

    Voceros antimoyanistas señalaron a Télam: “No es posible trasladar a la calle lo personal para mezclar la institucionalidad de la CGT. En el fondo, además, la pelea Moyano-Macri no provocará que la sangre llegue al río. Al gobierno le conviene un Moyano acosado judicialmente, pero no preso. El Ejecutivo decidió pelear con el sindicalismo, y en especial con el moyanismo. Esto seguirá así hasta que el Gobierno pueda demostrar resultados económicos”, dice un integrante de la CGT.

    Los gremios que apuestan al diálogo, ‘gordos’ e ‘independientes’ ya se reunieron con autoridades del PAMI y de la cartera de Salud, la semana anterior, rato después del encuentro que en el mismo lugar (la Sanidad de Daer) se ratificara la posición de “no marchar el 21”.

    A ese encuentro seguirán otros, aún en estos feriados de carnaval, para monitorear la situación de los aportes de los monotributistas, ajustar números de subsidios, y de reintegros por alta complejidad.

    “Habrá un formato de paritarias con cláusula. Todo ese panorama se definirá luego del 21. Y, entre otras cosas, por ese motivo, la mayoría de los gremios no se sumará a la marcha de Moyano y aguardará a que bajen las aguas”, pronosticaron desde el sector que no adhieren a la convocatoria de Moyano.

    La realidad que cuando el viento deje de soplar, luego del 21 (o de esa semana), habrá otra movida en distintos pasillos (Casa Rosada, Azopardo, Avenida Independencia, etc) para empezar a delinear cómo sigue la disputa entre el Gobierno y el universo sindical.

    CompartirShare on Facebook6Share on Google+0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on LinkedIn0