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José López y “El Pacto De Silencio Entre Los Empresarios”

Víctor Grosi, Secretario General del Sindicato de la Construcción, Sitraic, redactó una reflexión en la que no despega los casos de corrupción, ligados a Jose Lopez y Julio De Vido, con el aval del Gobierno kirchnerista y el conocimiento de la UOCRA. La carta completa:

*Víctor Grosi -Secretario General del Sitraic-

El caso de José López y su detención “infraganti”, intentando esconder más de 8 millones de dólares arroja, rápidamente, una reflexión: nada de esto hubiese sido posible sin el aval de los empresarios beneficiados por las licitaciones de obra pública. López es un hombre del riñón del kirchnerismo: entre 1991 y 1994 fue vocal de la Administración General de Vialidad Provincial de Santa Cruz; entre 1994 y 2003 fue presidente del directorio del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de esa Provincia. Durante todas las presidencias del Kirchnerismo (2003-2015) se desarrolló como Secretario de Obras Públicas. Junto al ex ministro de Infraestructura, Julio de Vido, José López fue el hombre de mayor peso en el reparto de la obra pública de la era K. Habría sido uno de los artífices principales del esquema de sobrefacturación de obras y enriquecimiento ilícito que enlazó a la patria contratista con la camarilla de gobierno. La detención de López se produce a escasas semanas de que la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ex ministro Julio de Vido fueran imputados por lavado de dinero. En esa causa se involucró también al ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner (responsable empresarial del asesinato del trabajador Darío Avalos, en Lomas de Zamora).

Estos hechos deben dar lugar a que se profundice aún más la investigación sobre los magnates de la construcción. Esta malversación de fondos no podría haberse llevado adelante sin el aval de los Lázaro Baez, Nicolás Caputo, Angelo Calcaterra, Carlos Wagner y Cia. Héctor Méndez (ex titular de la Unión Industrial Argentina) admitió, hace pocas horas, que todos los empresarios sabían sobre la corrupción del gobierno anterior y que había un “pacto de silencio entre los empresarios porque nadie quería ser botón y meterse en el negocio del otro, ya que cada uno cuida su propio negocio”. Méndez revela lo obvio: es imposible que un funcionario de la obra pública se enriquezca sin que los empresarios estén enterados de ello. Todo esto sucedía ante las narices de la UOCRA de Gerardo Martinez, que parece ser “nada” tiene para aportar.

En un país donde la industria de la construcción está sufriendo más de 50.000 despidos de trabajadores registrados, miles de casos de trabajo en negro y estafas laborales de todo tipo, el SITRAIC busca organizar a los trabajadores de la construcción de forma independiente a este entramado corrupto.