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La elección del enemigo, hoy pasa por el sindicalismo

Desde la CGT, convocan a todo aquel “que tenga los mismo reclamos” a la movilización del 7 de marzo sin politizarla. Mientras tanto, Cristina ahora es pro-sindicatos y Cambiemos toma como bandera la política anti sindical.

Héctor Daer, uno de los Jefes de la CGT, se mostró confiado ante la potencial masividad de la movilización, el 7 de marzo, en el Ministerio de Producción. Por el contrario, exigió a los partidos políticos y específicamente a los cabecillas de los mismos, que no haga un “aprovechamiento” de la marcha.

“No importa quiénes vengan. Que vengan todos los que tengan los mismos reclamos”, sostuvo el Secretario General de la Sanidad. El pedido de Daer fue porque mas allá de las reuniones que la CGT mantuvo con los diferentes espacios, ya muchos están empezando a mostrar la hilacha en cuanto a lo que le puede provocar al Gobierno esta marcha. Entre ellos, la ex presidenta de la nación, Cristina Fernández, convocó a marchar con la Confederación General del Trabajo y no acompañarla a ella, ya que ese mismo día, en los Tribunales de Comodoro Py, declara ante el juez Claudio Bonadío por la causa Hotesur.

En off, muchos dirigentes sindicales expresan su malestar con las políticas anti obreras del Gobierno y visualizan una probable antesala de un clima generalizado de malestar. Es que cuando la administración kirchnerista inyectaba dinero en la calle, ofrecía el Ahora 12 y fortalecía las asignaciones universales, se manchaba con un oscuro manto de corrupción con los Lázaro Báez (Construcción), los Julio de Vido (Obra Pública), los Ricardo Jaime (Trenes y transporte), y los hoteles en el sur; los macristas implementan políticas de ajustes matemáticos que se basan en el achicamiento de plantas, apertura de importaciones para un supuesto abaratamiento de los costos e incrementar el campo competitivo-productivo y quita de aranceles a las empresas para disminuir los precios de la tecnología -lo cual está comprobado que cuando al empresario se lo beneficia quitándole un impuesto, no lo traduce en la reducción de los precios de lo que vende-.

Por otro lado, está claro que, como el gobierno kirchnerista declaró una férrea lucha contra los medios de comunicación; Cambiemos escogió el enemigo de la vidriera de los sindicatos. La demostración más inmediata está en la paritaria docente, en la que desde la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, el tirano pasó a ser Roberto Baradel.