Uno de los peores males que contiene la realidad argentina es la incapacidad para llevar tranquilidad a los trabajadores en cuanto a su capacidad de mantener precios y valores mes a mes. La inflación de enero se mantendría alta y todo depende, entre otros puntos, de la renegociación con el Fondo.
La inflación no será una tarea sencilla durante los primero meses del Gobierno e Alberto Fernández, por lo que erradicar una de las peores detonaciones mensuales que le dejó Macro no podrá percibirse durante el primer semestre. Se estima que el crecimiento de precios de enero alcance el 3%.
Según la consultora Ecolatina, «para desacelerar la inflación, el gobierno congeló las tarifas de servicios públicos a lo largo del primer semestre de este año». «El 1% del PBI de gasto que aumentarán los subsidios por este congelamiento será más que compensado por casi 2% del PBI que sumará el endurecimiento impositivo, de ahí el optimismo de los tenedores de deuda», agregó.
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«La economía argentina está en una situación compleja: mucha deuda, demasiada inflación y poca actividad», indica la empresa.
El informe señala que todo depende a la vez de cómo salga la renegociación de la deuda externa para ubicarla “reputación” del Gobierno ante el flagelo de la inflación y que pueda haber una reactivación que cumpla con los objetivos planteados.
«Mirando la trayectoria del riesgo país y la descompresión de los mercados financieros, hay espacio para ser optimistas. Haciendo foco en el margen de error y en los delicados equilibrios sobre los que estamos parados, el mismo se desvanece. Ojalá que prime el primer punto; de lo contrario, la crisis que nos azota desde hace más de dos años se agudizará», cierra.
