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Más empleo en el sector aéreo: ¿un espejismo electoral?

Fue un orgullo para el Gobierno anunciar que durante su gestión se crearon 5.600 puestos de trabajo y se incrementaron los pasajeros viajantes. Pero cuál es la realidad ante este mercado laboral que se amplió y las condiciones de la Aerolínea bandera.

El Ministerio de Transporte anunció en las últimas horas que en el sector aéreo nacional se crearon 5.600 puestos de trabajos administrativos y técnicos en los últimos cuatro años, y 180 en el rubro Pilotos desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri al frente de Ejecutivo argentino.

En este contexto, también se enorgulleció en anunciar que durante este 2019 «van a volar 6,5 millones más de pasajeros en vuelos domésticos que en 2015» y que en junio pasado se superó por primera vez en la historia que más de un millón de pasajeros realizaran vuelos de cabotaje.

Sobre este tema, Sonido Gremial consultó la palabra de Juan Pablo Brey y Marcelo Belelli, secretario general de Aeronavegantes y de ATE Anac, respectivamente. Brey sostuvo que más allá de ser cierto que volaron más pasajeros, los números no son los reales y “están inflados”. Después de la admisión de la veracidad “a medias” de los valores indicados por la cartera que conduce Guillermo Dietrich,  detalló un poco más en profundidad el caso de la política aerocomercial del Gobierno Nacional.

“Claro que viajan más pasajeros. El Gobierno sacó el piso de la banda tarifaria, algo que Dietrich dijo que no iba a hacer, y lo hizo. Entonces, hay empresas que ingresan al país sabiendo que tienen que invertir y perder durante determinado tiempo y te venden los pasajes a lo mismo que vale un alfajor”, metaforiza Brey, lo que resulta que, según el tripulante, “las demás empresas tengan que bajar los precios para poder vender, entonces ninguna alcanza a cubrir los costos operativos, que encima son en dólares”, resalta. “Es clarísimo, es el objetivo de las Low Cost”, agrega.

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El agravante se suma al momento de los subsidios, que vuelan hacia las arcas de estas firmas aéreas provenientes desde la tesorería de muchas provincias y desde el propio Gobierno. “Durante un tiempo, estas y todas las empresas claro que venden más, pero después cuando logran fundir a las empresas tradicionales (Andes, Avianca, Latam, la propia Aerolíneas Argentinas), que hoy ninguna está ganando dinero, se convierten en las dueñas del mercado y te suben los precios como quieren”, explica. ¿La consecuencia? “Se ven perjudicados los puestos de trabajo argentinos y los pasajeros”.

En relación al orgullo que le provoca al Presidente y al titular del Ministerio de Transporte el nacimiento de nuevos puestos de trabajo, el vocero de la CATT aclaró: “Son trabajos precarizados, con salarios a la mitad de los que se pagan en el mercado y con condiciones nefastas, como por ejemplo, no se encuadran en el convenio colectivo”.

Los enrolados en Aeronavegantes son empleados profesionalizados en Seguridad y, “para que te des una idea”, puntualiza uno de los referentes del Frente Sindical, “los compañeros terminan haciéndose cargo de la limpieza de avión”.

Aerolíneas Argentinas, una empresa social

El drama de la aerolínea bandera pasa por la competencia a la que es expuesta ante la llegada de firmas trasnacionales que arriban al país con una estructura enormemente mayor a la propia. AA abarca rutas comerciales pero la función social que cumple también provoca que explote caminos que no son rentables y que solo existen para conectar el país mediante el aire. “El paso hacia el achicamiento de la empresa es inminente”, arroja Marcelo Belelli, delegado de ATE Anac. “Ya las ganancias de Aerolíneas son menores porque opera rutas que no son redituables”, cuenta el dirigente. Esto sumado a la cantidad de aviones que tiene la empresa (13 para vuelos largos) y que no logra abastecer la demanda. “Buscar equilibrio en este escenario es realmente complejo; uno busca equilibrar en las rutas que generan ingresos como Mendoza, Bariloche, Córdoba o Iguazú y con esto, emparejas las que no, caso La Rioja o Catamarca”, ejemplifica Belelli. “Si vos tenes competencia desigual con empresas que son monstros, paulatinamente vas condicionando la posibilidad de desarrollo y mantenimiento de compañías propias”, agrega.

El contraste se sucede cuando se tiene en cuenta la función de conectividad de las firmas argentinas con la intención netamente comercial de las que llegan desde otros países; lo cual no es un error si Argentina pudiera estar a la altura de las circunstancias, pero con la política implementada y desarrollada, los únicos perjudicados son los puestos de trabajo locales, conjuntamente con el deterioro comercial y operativo de la organización empresarial.

Así, la frialdad de los números y estadísticas muchas veces muestran un espejismo intencional en medio de una campaña electoral que parece torcer la realidad de la alta jerarquía política.

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