La consultora “Conperspectiva” realizó un abordaje exploratorio de la economía mundial y de las distintas regiones donde muestra el escenario socio-económico que va a dejar la pandemia y las consecuencias de la misma.
En medio de una crisis sanitaria a nivel mundial producto de la pandemia del COVID-19, también surgió una nueva preocupación para los principales mandatarios mundiales, la crisis económica, que generó la propia pandemia y que paralizó la economía mundial y que seguramente sea de las crisis económicas más importantes que registre el mundo moderno. Esta problemática, ha dividido la postura de los presidentes de todo el planeta y los ha separado entre los que priorizaron la salud, y los que priorizaron la economía al momento de tomar medidas drásticas para enfrentar al coronavirus dentro de sus fronteras. Pero también es cierto que muchos mandatarios, de los que priorizaron no parar la economía, han tenido que dar marcha atrás ante el embate de el virus y la saturación de los sistemas sanitarios.
En este marco, la consultora “Conperspectiva”, realizó un abordaje exploratorio tomando datos de distintos organismos multilaterales entre ellos el FMI, el BID, la OCDE y la CEPAL
Síntesis:
El Fondo Monetario Internacional (FMI) le puso ayer el cascabel al gato: la crisis actual podría llegar a convertirse en la peor recesión global en cerca de 90 años, desde la Gran Depresión de principios de los años 30 del siglo pasado. Tras mantener una reunión con ministros de Economía y banqueros centrales del G-20, el fondo emitió un comunicado en el que asegura que las perspectivas actuales para la economía mundial en el 2020 apuntan a una recesión al menos tan grave como la vivida en la crisis financiera iniciada en el 2008. Ayer mismo, la Reserva Federal volvió a reunirse de urgencia por tercera vez en los últimos veinte días para anunciar, entre otras nuevas medidas –no basta con bajar los tipos al 0% o inyectar 700.000 millones de dólares en el sistema–, que destinará fondos ilimitados para comprar deuda pública y privada. Liquidez sin fin, un reflejo del miedo y la impotencia actuales de la Fed.
China se llevaría la peor parte de la paralización económica, al proyectar un avance de apenas 2,9% en el 2020, por debajo de su estimación de un crecimiento de 5,7%emitida en noviembre. La segunda mayor economía del mundo podría recién ver un repunte del crecimiento del PIB en 2021, según la OCDE. El sector servicios de China entró en recesión durante el pasado mes de febrero por primera vez desde que hace 14 años comenzó a elaborarse la encuesta de actividad PMI de Caixin. De este modo, las empresas chinas de servicios registraron en febrero una “sustancial" caída de la actividad.
Situación en Latinoamérica
La caída de la demanda internacional, debido al menor consumo y al aplazamiento de las decisiones de inversión de los socios comerciales, afectará a las economías de manera proporcional a su grado de apertura. Los efectos sectoriales pueden llegar a ser disruptivos. Por ejemplo, China absorbe el 79% de la soja brasileña o 60% del cobre peruano. Por el lado de la oferta, la interrupción de la producción en China ha causado el desabastecimiento de partes y componentes en los sectores de electrónica, autopartes o farmacéutica en Brasil, Argentina o México, y en el sector textil de Centroamérica.
Según un nuevo informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, del lado del comercio internacional, «entre los países afectados por el brote COVID-19 China es un caso paradigmático para la Argentina ya que es el destino de casi el 90% de nuestras exportaciones de poroto de soja (que aportaron cerca de US$ 3.000 millones en el 2019), el 70% de las carnes bovinas (por más de US$ 2.000 millones) y el 22% de la carne porcina (con un valor de US$ 3,5 millones en el 2019).
Un modelo que incorpora la dinámica epidemiológica del coronavirus indica que los estimados de la OCDE son conservadores. En un escenario de pandemia global de intensidad moderada la contracción del PIB se estima en -4,7% para Brasil, -3,5% para Argentina y -2,2% para México”.
