🔵La movilización sería un hecho y podría ser confirmada hoy tras una reunión en UPCN. La temperatura de los gremios cegetistas crece🔴
Ya está todo acordado. Solo que no salieron a avivarlo por mesura de la CGT, pero en cuestión de horas podría estar sellada la primera movilización de la central obrero durante el Gobierno de Alberto Fernández. ¿El apuntado es el propio Presidente? No, pero debería estar atento al reclamo, de todas formas.
La CGT avanzará, probablemente promediando mediados de agosto (deslizan que podría ser el 17 como fecha tentativa) por las calles de Buenos Aires, la Plaza de Mayo sería el lugar elegido por los Popes sindicales, con el cartel apuntando a los especuladores financieros y formadores de precios.

El empresariado es el señalado por el movimiento cegetista por la especulación, y el solo vale recordar la desafortunada frase de Federico Braun sobre la inflación y el supermercado del que es propietario: “¿Qué hace La Anónima con la inflación? Remarca precios todos los días«. Declaraciones en el marco de los 20 años de la Asociación Empresaria Argentina.
Ahora bien, el empresariado es el apuntado, pero por lo bajo es un tirito por elevación a la política. Esa política que hoy se encuentra inmersa en todo menos en controlar una moneda que se devalúa cada vez más, con una inflación galopante y un Gobierno que solo piensa en las peleas internas y en el 2023, olvidándose del 2022. Viven la campaña, y la gente vive el hoy.
Por lo bajo, hay dirigentes sindicales de la mesa ultra chica, de la chica y de la grande que están que trinan. Que saben que lo bancaron y hay un acuerdo tácito para respaldarlo hacia el final del mandato, pero exigen respuestas que no llegan. Solo basta con haber escuchado a los gremios del transporte en la Unión Ferroviaria o en el Mercado Central a los de la UGATT, o en charlas informales con dirigentes de la CGT.

La realidad es que los cachetazos, en la diaria, se la comen los dirigentes sindicales en sus actividades. Con las paritarias cada tres meses, con el salario que alcanza cada vez menos y viendo que la política está en otra.
Alberto se siente respaldado por la CGT, pero sabe también que es un respaldo casi como el amigo que necesita que lo contengan por más que esté haciendo todo mal. Quizás al Presidente le falte toparse con la realidad. Volver al polvo, salir de los aplausos ficticios y escuchar el estridente sonido del reclamo genuino.
