🔵Marce Distefano fue comunicadora sindical, experimentada, apasionada y buena gente. Tenía 58 años y deja una enorme imagen y respeto entre los pares🔴
Dejó en la tierra a Fernando, su compañero de vida, a dos hijas y su fanatismo por el Racing Club de Avellaneda, el peronismo y la comunicación sindical. Todo eso, “Marce” lo hacía con absoluto compromiso, amor y dedicación.

“El tiempo es veloz, tu vida esencial”, entendía Marcela Distefano en sus redes sociales y como forma de manejarse en la diaria.“La vida es bella”, otra frase que la comunicadora posteaba y que reflejaba cada vez que uno lograba encontrársela en algún evento sindical, en Udocba o bien en la Unión Ferroviaria, donde también colaboraba en la difusión.
Habría que hurgar demasiado y hasta sin éxito para buscar una mala cara, una contestación errática o un rostro cansado. Marcela cargó su enfermedad en sus hombros y pareció que le dijo: “Me vas a tener que frenar, porque yo no paro”. Y así fue, hasta el final no descansó, colocó todo su empeño y valor para enfrentar con valentía su momento sin pesares, mirando hacia el horizonte, ese que la iba a estar esperando.

Marce fue comunicadora social, recibida en la Universidad de Quilmes, profesora de Inglés y como la definió Fernando: fue “inteligente, luchadora, una profesional exigente y comprometida con su trabajo”.
Devota y apasionada por la literatura, ofició de Escritora, creadora y redactora de Pulso Sindical, un medio de noticias gremiales que había nacido con buenas raíces y que logró llevarlo a la Televisión por Cable. Luego, su actividad diaria y dinámica la obligaron a postergar el emprendimiento. Pero siguió.

Fue trabajadora legislativa en el Congreso de la Nación argentina, representando el área de comunicación y también fue conductora de radio.
Una sonrisa prominente, un encuentro y un abrazo. Maternal y dulce. Dedicada y apasionada, de familia. Marcela deja un lugar entre los físicos pero con los honores de haber dibujado un respeto y cariño gigante entre quienes la conocieron y trataron.
Chau, Marce, gracias por la buena onda de siempre. Ojala muchos recojan el guante de tu ejemplo.
