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[Editorial] La solidaridad es nuestra arma

*  Patricia Alonso, Secretaria de Organización de PanaderosPresidenta del Comité Latinoamericano de la Mujer de la UITA 

Este 8 de marzo tiene una impronta muy especial porque se llevará a cabo el Primer Paro Internacional de Mujeres. Esta fecha nos propone reflexionar sobre las conquistas obtenidas, pero también sobre cuánto nos falta alcanzar para establecer la igualdad que buscamos.

A diario nos sorprende un nuevo femicidio que, por supuesto, es repudiado por la sociedad entera, pero sin entender que este fenómeno no es más que la punta del iceberg de una larga, interminable, injustificada y por momentos imperceptible, cadena violenta a las que las mujeres nos vemos sometidas en forma cotidiana. En un mundo regido por el “mercado”, donde la instalación de políticas liberales parece dictar soluciones con recetas fracasadas, las mujeres trabajadoras sufrimos aún más este atropello.

Si la informalidad laboral crece, somos las mujeres quienes registran los mayores índices de precarización, porque los peores trabajos con los peores salarios son llevados a cabo por mujeres. Si el desarrollo de políticas económicas nos sumerge en guarismos inflacionarios que cercenan nuestro poder adquisitivo, son los magros salarios de las mujeres, cuya brecha salarial en la región ronda el 27%, los que acotan nuestra capacidad de compra. Si continuamos sin valorizar el trabajo no remunerado que realizamos a diario, seguimos produciendo más, trabajando más y cobrando menos. Si nuestra representación en estamentos de decisión sólo es sostenida desde una normativa de cupo, sin reconocer nuestra capacidad e idoneidad, eso no es  igualdad, es conformismo.

Si persistimos en recitar que la igualdad de género es una prioridad como una verdad de Perogrullo, sin establecer políticas públicas que aseguren un cambio en la estructura machista de pensamiento, nada cambiará.

Porque todo esto sucede y nos afecta en todo el mundo, las mujeres nos hacemos visibles y PARAMOS el 8 de Marzo.

Nosotras nos organizamos para cambiarlo todo. Porque estamos para nosotras. Porque vivas y libres nos queremos más.

Porque la solidaridad es nuestra arma.