🔵Las siete regionales de la CGT Entre Ríos se declararon en estado de alerta contra el Gobierno🔴
En un clima tenso pero decidido, las siete regionales de la CGT en la provincia de Entre Ríos se reunieron para analizar el panorama laboral y las recientes medidas propuestas por el Gobierno nacional. El encuentro, que tuvo lugar en el gremio de Luz y Fuerza y dejó en claro la preocupación y el descontento de los trabajadores ante lo que consideran un ataque directo a sus derechos.

Mega Decreto y Ley Ómnibus
La mirada crítica se posó sobre el Mega DNU presentado por el Gobierno, así como sobre la polémica Ley Omnibus, ambos señalados como amenazas directas a los derechos laborales y a las instituciones gremiales. Para los sindicalistas, esto es como un knock-out a los intereses de los trabajadores.
Las críticas no tardaron en apuntar hacia la figura presidencial, acusando el uso de mecanismos autoritarios. Lo tildan de querer gobernar para las minorías concentradas, La CGT, representada por sus regionales, dejó en claro su rechazo a este enfoque y su compromiso con la defensa de los derechos del pueblo.
Llamado a la acción
De manera unánime, las regionales de la CGT exigieron a sus legisladores provinciales el rechazo e impugnación del proyecto de ley en el Congreso. Además, confirmaron su participación en el paro general del 24 de enero de 2024, siendo precedido por un plenario de regionales convocado para el 10 de enero.

Encendiendo las alarmas
Ante la gravedad de la situación, las regionales se declararon en estado de alerta y movilización. En una muestra de unidad, acordaron una nueva reunión para el 12 de enero, instando a la presencia de legisladores locales. La CGT advierte que no se quedarán de brazos cruzados ante lo que consideran un ataque frontal a los derechos de los trabajadores.
La reunión de las regionales de Paraná, Villaguay, Gualeguay, Colón, Gualeguaychú, Concordia y Concepción del Uruguay dejó en evidencia la determinación de la CGT para hacer frente a las políticas que amenazan sus intereses. La unidad sindical se erige como un bastión frente a las medidas gubernamentales, y la batalla está lejos de haber terminado. En el horizonte, un paro general y la promesa de resistencia marcan el camino de un sindicalismo que no está dispuesto a ceder terreno sin pelear.
