Juan Carlos Schmid señaló que los dirigentes gremiales deben recuperar presencia en la conducción del Partido Justicialista (PJ). Asimismo, el secretario general de FeMPINRA aseguró que el peronismo debe salir de su propio “laberinto”.
Uno de los líderes de la Confederación General del Trabajo (CGT), Juan Carlos Schmid, consideró que “el sindicalismo debe rescatar al peronismo”, al opinar que actualmente “la presencia del movimiento obrero organizado en las instancias políticas partidarias dista bastante de los tiempos en que, un tercio de las listas de diputados del peronismo estaban integradas por compañeros surgidos de los gremios”.
“Esta comprobación ha llevado a que algunos analistas hablen del ocaso de los sindicatos en el peronismo, desde el año 2001 se viene planteando esta problemática, que interpretan como iniciada en la década de 1980, y se llega a afirmar que es un proceso que ‘no tiene vuelta atrás’. Un “diagnóstico de este tipo, en mi interpretación como dirigente sindical peronista, merece algunas reflexiones. ¿Hay ocaso de los sindicatos en el peronismo? ¿Es un hecho irreversible?”, planteó el marítimo en una editorial escrita para el diario Perfil, al tiempo que definió a la crisis del movimiento de los trabajadores como “un fenómeno globalizado”.
Por su parte, el secretario general de la Federación Marítima Portuaria y de La Industria Naval de La República Argentina (FeMPINRA) precisó que el partido se encuentra atrapado en su propio “laberinto”. “Aquí es donde está el centro del problema y donde a los dirigentes y militantes gremiales peronistas nos toca un papel y, a la vez, una responsabilidad ineludible. Hay que asumir un rol de conducción capaz de revertir la crisis dirigencial y la fragmentación política del peronismo”, aseguró Schmid.
A su vez, el representante gremial citó al ex presidente y líder del movimiento, Juan Domingo Perón: “Como lo reconoció el General Perón a su regreso a la Patria tras años de exilio, ‘la prudencia y la sabiduría’ de los dirigentes gremiales fue la que garantizó la continuidad y vitalidad del movimiento en los peores momentos de proscripción. No estoy comparando a los actuales dirigentes sindicales, ni mucho menos a mi persona, con los de aquella época, que además es muy distinta de los tiempos que vivimos. En todo caso, al futuro le tocará decir si fuimos capaces de demostrar esa prudencia y esa sabiduría que elogiaba nuestro conductor, en el contexto en que nos toca actuar”.
Y cerró: “Sin creernos los dueños de la verdad, formulando responsablemente todas las autocríticas que correspondan por nuestros errores y trabajando con todos los compañeros dispuestos a asumir la tarea, debemos cumplir ese papel histórico para superar la crisis de conducción del peronismo y ponerlo al servicio de los intereses superiores de la Nación. Salir del laberinto implica recuperar un genuino y moderno pensamiento nacional y popular basado en las pautas doctrinarias históricas, capaz de brindar una respuesta a las demandas de las mayorías, que sueñan esa patria justa, libre y soberana para todos aquellos que quieran habitar el suelo argentino”.
