🔵Mientras cada 1° de mayo se conmemora el Día del Trabajador en honor a las luchas obreras que permitieron conquistar derechos laborales, los datos actuales en Argentina dibujan un panorama preocupante🔴
Según el último informe del INDEC correspondiente al cuarto trimestre de 2024, el 42% del total de trabajadores del país está en situación de informalidad, lo que significa que no cuentan con aportes jubilatorios, cobertura de salud, ni protección ante despidos. Pero el dato más alarmante se da entre los más jóvenes: la informalidad trepa al 60% en los menores de 29 años, contra un 36,5% en el grupo de entre 30 y 64 años.
📉 La precarización como norma
La precarización laboral afecta también a los asalariados, ya que el 36,1% de quienes trabajan en relación de dependencia lo hacen sin estar registrados. El número es todavía mayor entre los trabajadores por cuenta propia, donde el 62,4% se encuentra en la informalidad.

Los sectores más afectados, relevados por el portal Chequeado.com por esta problemática son:
Servicio doméstico: 77% de informalidad.
Construcción: 76,6%.
Hoteles y restaurantes: 63,2%.
Comercio: 51,9%.
Caída del empleo registrado
Entre enero de 2024 y enero de 2025, el empleo registrado se redujo en casi medio millón de puestos. La principal causa fue el recorte en el monotributo social, que implicó la baja de más de 389.000 beneficiarios, tras una medida del Gobierno nacional que obligó a pagar el 50% de los aportes de obra social, anteriormente subsidiados.

Sin contar esa poda, la caída general del empleo formal fue de 120.000 puestos:
79.000 en el sector privado.
24.000 en el sector público.
17.000 en el empleo doméstico.
⏳ Una década sin creación real de empleo privado
A largo plazo, la situación no mejora. El empleo privado en la Argentina permanece estancado desde hace más de 12 años. Lo que ha crecido son las formas de trabajo más inestables: empleo público, monotributo, monotributo social.

En muchos casos, trabajos “de calidad” —con estabilidad, obra social y jubilación— han sido reemplazados por formas de trabajo autónomo más frágiles, donde los trabajadores deben cubrir sus propios costos de salud y previsión.
Jóvenes, los más golpeados
El grupo más afectado por este escenario es el de los jóvenes. Entrar al mercado laboral se ha vuelto sinónimo de informalidad, inestabilidad y bajos ingresos, lo que agrava la exclusión social y la imposibilidad de planificar un futuro. Muchos jóvenes trabajan sin derechos, y muchos otros directamente no consiguen trabajo.
Las nuevas generaciones enfrentan un mercado laboral fragmentado, donde la informalidad es la regla y no la excepción y batallan con el enorme desafío de recuperar el valor del trabajo digno como herramienta de inclusión, estabilidad y desarrollo.
