🔵Este martes, y presidido por Guillermo Francos, el gobierno junto a gobernadores, legisladores, empresarios y Gerardo Martínez, por la CGT, encabeza la primera reunión del Consejo de Mayo🔴
En medio del caos que provocará una maraña de gremios movilizados durante la jornada de mañana hacia el Ministerio de Desregulación, encabezado por Federico Sturzenegger, el Gobierno le pone primera (un poco tarde) al Consejo de Mayo, un organismo creado con el fin de debatir con los diferentes actores sociales diversas reformas, entre ellas, económicas y laborales.
El 8 de julio de 2025 culmina la delegación de facultades extraordinarias que le otorga la Ley Bases al presidente de la nación, Javier Milei, por lo que el Jefe de Estado, pretende intentar asegurarse algunas conquistas antes de esa fecha. 24 horas después de la reunión, cerca de 100 organizaciones entre gremiales, políticas y sociales se congregarán frente a la cartera que conduce Sturzenegger ante lo que es un desmembramiento del Estado, con cerca de 50 mil despidos y áreas cruciales como la Marina Mercante.

En la antesala del esperado encuentro, la tensión con los gobernadores provinciales amenaza con empañar la convocatoria. La molestia de varios mandatarios se desató luego de que el Gobierno nacional se negara a liberar los Aportes del Tesoro Nacional –ATN-, fondos clave para equilibrar las finanzas provinciales. Durante una reciente reunión en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), funcionarios del Ministerio de Economía, encabezados por Toto Caputo y su hermano Santiago, se retiraron sin alcanzar acuerdos, lo que generó un fuerte malestar entre las provincias.
En este contexto, la reunión del Consejo de Mayo podría estar marcada por una fuerte incomodidad entre Nación y provincias. La decisión del Gobierno de mantener una postura inflexible frente a los reclamos por fondos discrecionales es interpretada por algunos gobernadores como un acto de “avasallamiento institucional” y una señal de que no hay voluntad real de diálogo federal.

El clima político deja entrever que, más allá de las formas, la previa a lo que serán eventuales acuerdos electorales de cara a octubre (inclusive septiembre en territorio bonaerense) podrían verse opacados por la terquedad del Presidente en no darle oxígeno a los gobernadores.
