🔵José Luis Lingeri sae había manifestado contra la privatización de AYSA pero dispuesto a un “entendimiento”. Por estos días, AYSA se encuentra en el foco y SGBATOS se pronunció al respecto🔴
Durante el paro nacional de la CGT, en mayo del 2024, José Luis Lingeri se sentó con Sonido Gremial en el escenario de Azopardo 802 y reflexionó sobre varias cuestiones inherentes a la vida política de la central, del peronismo, pero esencialmente, sobre el destino que le esperaba a AYSA, firma establecida como “sujeta a privatización” en la polémica Ley Bases. Por estos tiempos, se comenzó un nuevo camino en la empresa y muchos lo calificaron de un pase a manos privadas.

Durante ese mano a mano con el titular de SGBATOS, el dirigente se posicionó concretamente “en contra de la privatización” aunque sí aceptó sentarse a la mesa de negociación, entendiendo que si el camino que iniciaba el Gobierno era inevitable, lo que también debía revestir carácter de obligatorio era la presencia de los trabajadores en el debate.
El potencial nuevo esquema societario de AYSA contempla algunas variables. Principalmente el cambio de mano, por supuesto en una estructura que se denomina “mixta” entre lo privado y lo estatal, así como sucede en algunas empresas portuarias. Se destaca que el nuevo modelo prevé licitar parte del paquete accionario a un operador que asuma la conducción del servicio, mientras que el resto se ofrecerá a inversores en una reorganización estructurada.
El gremio que lidera Lingeri analizó la variante y, si bien se vio alertado por algunas cuestiones, destacó un punto central: el 10% del capital accionario de AySA quedará en manos de los trabajadores, garantizando participación activa, preservación de derechos, defensa del servicio y presencia en espacios de decisión.

En un documento emitido el 18 de julio, SGBATOS declaró estar siguiendo de cerca el proceso y advierten que no permitirán despidos, ajustes, ni recortes de ningún tipo que afecten al personal o las condiciones laborales.
En aquel entonces, Lingeri aceptó la negociación con tal de alcanzar “un entendimiento” con la empresa a los fines de lograr un consenso que, principalmente, no ajuste las variables de achicamiento en la masa de los trabajadores, sino más bien se reorganicen los procesos que no daban resultados a las diferentes gestiones de la empresa. En su última aparición pública, el sindicato adoptó una postura de control y advertencia y aseguró que no permitirá despidos, ajustes ni pérdida de derechos.
