🔵Julián Di Silvestro, secretario general de ATUNLa, expuso un cuadro crítico entre los trabajadores no docentes: pérdida salarial, sobreendeudamiento creciente y familias que ya no llegan a fin de mes. Advirtió que la crisis impacta incluso en la salud mental🔴
La crisis universitaria no solo golpea a la docencia, sino que también impacta de lleno en los trabajadores no docentes. Desde la Universidad Nacional de Lanús, el secretario general de ATUNLa, Julián Di Silvestro, describió un escenario marcado por el deterioro del salario, el endeudamiento creciente y la incertidumbre cotidiana que atraviesan las familias del sector.
Di Silvestro explicó que actualmente están llevando adelante “un trabajo interno para poder saber en qué condición financiera se encuentran las familias no docentes de Lanús”. El objetivo, dijo, es dimensionar un fenómeno que ya aparece como estructural: “tenemos niveles de endeudamiento altísimos”.

Según detalló, el relevamiento en curso ya permite anticipar un cuadro alarmante. “Lo que estamos viendo es un sobreendeudamiento”, adelantó a Sonido Gremial, y agregó que en muchos casos “la totalidad de su salario sale por los gastos fijos y por el pago de las deudas ya contraídas”. La situación, lejos de estabilizarse, se profundiza mes a mes: “No es que estamos pagando los gastos y vivimos con la soga al cuello, lo que nos está pasando es que no llegamos efectivamente a fin de mes, por lo tanto tenemos que seguir tomando deuda”.

Los trabajadores no docentes arrastran “una pérdida salarial acumulada desde diciembre del 2023 que está cerca del 40%”, lo que obliga a muchas familias a recurrir a estrategias de supervivencia. “Tenemos gente que está sacando créditos para pagar deuda”.
El dirigente –además- alertó sobre las consecuencias sociales y emocionales de este escenario: “Eso va sumando a la problemática también situaciones propias de la salud mental”, ya que implica “ponerse en la piel de aquel que tiene su familia, sus pibes, sus pibas y tiene una situación económica tan apremiante”. En muchos casos, señaló, la salida es “intentar sobrevivir con changas, intentando sostenerse como se pueda”.
“Romper la universidad va de la mano con romper al país, romper el entramado productivo, romper la paz de las familias”, advirtió con angustia. En esa línea, sostuvo que el conflicto universitario no puede leerse de manera aislada, sino como parte de una problemática social más profunda que afecta a distintos sectores.

