Luego de la marcha de la Confederación General del Trabajo, Macri echó a dos funcionarios claves del Ministerio de Trabajo. Se reacomoda el vinculo con el sindicalismo, que de por sí, esta tirante y promete un paro para antes de fin de año.
La movilización de la CGT fue menospreciada por el presidente de la nación Mauricio Macri, y por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Aun así, el mandatario le pidió la renuncia a dos funcionarios que tienen estrecho vínculo con el universo sindical. Ezequiel Sabor y Luis Scervino.
El ahora ex vice ministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, era quien se encargaba de negociar permanentemente con los gremios cuestiones burocráticas y de rutina como los expedientes de inscripción, la certificación de autoridades, la reglamentación y modificación de los estatutos gremiales, balance y memoria y nómina de afiliados una vez cerrado del ejercicio anual, AFIP, el llamamiento a elecciones de acuerdo al estatuto, libros contables, etc. Pitrau estaba en el cargo de Jefe del área de Asociaciones Sindicales, y reglamentaba todo lo ligado a la Ley 23.551. Sabor tenía en sus cajones los expedientes de todos los gremios que debían continuar su vida institucional y se les dificultaba porque el ex funcionario no los hacía llegar a la oficina de Triaca. Pitrau podría ser un alivio para muchos gremios. Como también, podría no serlo para otros.
La marcha de la CGT también se cobró al Súper Intendente de Servicios de Salud, Luis Scervino para ahora colocar en su lugar a Sandro Taricco, un hombre que puede serle de utilidad institucional a muchas obras sociales gremiales que necesitan de los correspondientes aportes para seguir subsistiendo. Coberturas hospitalarias, medicamentos, diversidad en los centros de atención, inversiones en consultorios, etc. Los gremios reciben esos aportes que vienen de sus afiliados, para poder incrementar los servicios en salud. Hasta hoy, a los gremios se les estaba haciendo difícil porque el Gobierno (como otros anteriores) utilizaba este recurso para tirar de la cuerda.
Durante la marcha, Macri había sostenido que la misma era una pérdida de tiempo y que los gremios debían dialogar. Ahora bien, fue una pérdida de tiempo que al Gobierno le costó la expulsión de dos hombres claves dentro del Ministerio de Trabajo. Luego de estas actitudes del Ejecutivo, habrá que ver si es bien tomado por la dirigencia sindical o bien, se profundizará la lucha de las centrales obreras.
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