🔵Más de 600 representantes sindicales, empresarios, autoridades universitarias y estudiantes de escuelas técnicas participaron de una extensa jornada organizada por la CSIRA en el predio de SMATA de Cañuelas. Frente al cierre de empresas y la destrucción laboral, el movimiento obrero comenzó a delinear una propuesta industrial como alternativa de gobierno🔴
Durante casi diez horas, el predio recreativo de SMATA en Cañuelas se convirtió en el centro de un amplio debate sobre el futuro productivo de la Argentina, el cual a la actualidad atraviesa una realidad cruenta y sufriente. La Confederación de Sindicatos Industriales –CSIRA– reunió a más de 600 trabajadores, delegados gremiales, empresarios, representantes de cámaras, autoridades universitarias y estudiantes de escuelas técnicas para debatir una agenda que sirva como variante a un modelo extranjerizado y políticamente alejado de los nodos productivos nacionales.

La jornada, denominada “Industria, trabajo, productividad y calidad de vida”, estuvo atravesada por un diagnóstico que compartiٴ que la política económica del Gobierno de Javier Milei está destruyendo buena parte del entramado productivo argentino. La apertura indiscriminada de las importaciones, la caída del consumo interno y la ausencia de una estrategia industrial dejaron a numerosas empresas nacionales sin posibilidades de competir. Desde noviembre de 2023, según el relevamiento realizado por el CEPA, se perdieron 97.312 empleos industriales registrados y cerraron 4.020 empresas manufactureras.

La amplitud de la convocatoria fue una de las principales señales políticas del encuentro. Participaron dirigentes y organizaciones de prácticamente todas las actividades industriales, junto con actores empresariales, académicos y políticos. Entre las presencias se destacaron el cosecretario general de la CGT Cristian Jerónimo y el exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, además de referentes de alrededor de 40 sindicatos nucleados en la CSIRA, como Ricardo Pignanelli y Paco Manrique como los locales, Juan Antonio Speroni –Obreros Navales-, Juanqui Moreyra –ceramistas-, Mariano Vilar –SICONARA- Vanesa Siley –diputada y judicial- y Hugo Benítez –textiles-, entre otros. La diversidad permitió construir una agenda industrial frente a un modelo que privilegia las importaciones, la especulación financiera y el debilitamiento del mercado interno.

Los debates se extendieron desde las 9 hasta las 18.30 y fueron organizados en cinco paneles: educación técnico-profesional; trabajo y calidad de vida; inteligencia artificial, medioambiente y productividad; comunicación; y política económica y proyecto nacional. Allí se discutieron el desfinanciamiento de las escuelas técnicas, la recuperación salarial, la negociación colectiva, el futuro de las obras sociales, la reducción de la jornada laboral y la incorporación de nuevas tecnologías sin destrucción de derechos ni desplazamiento indiscriminado de trabajadores.

La discusión sobre productividad y cambio tecnológico ocupó un lugar central. Lejos de rechazar la inteligencia artificial, la automatización o la robotización, la propuesta apuntó a que esas transformaciones sean planificadas por el Estado y cuenten con la participación del movimiento obrero, las universidades y el sistema científico. “El concepto de productividad no se lo podemos regalar a otros, tiene que ser nuestro, de los trabajadores”, afirmó la directora del CEPA y diputada nacional Julia Strada, quien advirtió que “no hay lugar para un proyecto industrial con este Gobierno. No hay ni habrá”.
Otro punto relevante fue la incorporación de estudiantes y directivos de escuelas técnicas, en medio de un ajuste que redujo en términos reales un 93,9% los recursos del Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional respecto de 2023. Al cerrar la actividad, Ricardo Pignanelli destacó la necesidad de escuchar a los jóvenes y construir junto con ellos una perspectiva de futuro. “Ellos están esperando una mano que les indique el camino, y esos somos nosotros”, sostuvo el secretario general de SMATA y CSIRA.

Más que una sucesión de exposiciones, la jornada dejó planteado el desafío de transformar los diagnósticos sectoriales en una planificación integral de gobierno. “Si lo hacemos para la campaña, ya va a ser tarde, es bueno que empecemos antes”, resumió Strada.

