🔵El informe de la entidad empresaria estima que la actividad industrial volvió a retroceder en agosto frente al año pasado. Textiles, indumentaria, cuero, calzado y maquinaria aparecen entre los sectores más golpeados. La menor demanda interna y la competencia importada profundizan la preocupación en las fábricas🔴
¡Ah pero los gremios! Pero, ahora a dejó de ser solo una advertencia de las organizaciones sindicales: la propia Unión Industrial Argentina –UIA- advierte que la producción sigue en retroceso. Su Centro de Estudios anunció que en agosto la actividad industrial cayó 5,7% respecto del mismo mes de 2025. Frente a julio se mantuvo casi sin cambios, con una baja del 0,3%, pero esto sin dudas no representa una recuperación.
En los primeros ocho meses del año, la industria acumuló una caída del 3% y produjo 11% menos que en 2022 y 2023. Detrás de esos porcentajes hay fábricas con menos actividad y sectores enteros que todavía no logran volver a los niveles de producción de hace unos años. Para los gremios del trabajo industrial, agrupados en la CSIRA, ese escenario enciende una preocupación concreta por la continuidad de muchas fuentes de trabajo.
El panorama de julio ayuda a ver dónde pega más fuerte. Según los datos del INDEC que analiza la UIA, 12 de los 16 sectores industriales registraron caídas interanuales. Maquinaria y equipo retrocedió 26,7%; productos textiles, 13%; y el conjunto de prendas de vestir, cuero y calzado, 15,9%. Esta última rama lleva acumulada una baja del 14,4% en los primeros siete meses de 2026.
La unión empresaria señala dos factores que golpean especialmente a varias actividades ligadas al mercado interno: la menor demanda y la mayor competencia de las importaciones. También menciona el bajo dinamismo de la obra pública para explicar la situación de los materiales de construcción. Cuando se vende menos y producir en el país se vuelve más difícil, la inquietud no queda encerrada en los balances de las empresas: llega a cada lugar de trabajo.
La construcción ofrece otra medida del retroceso. En agosto, los despachos de cemento bajaron 5,1% respecto de julio y las ventas de insumos para construir cayeron 3,1%. Pero la comparación más fuerte es con 2022: ambos indicadores están 26% y 31% por debajo, respectivamente. También la actividad metalmecánica retrocedió 3,9% en el mes y se ubica 18% por debajo de aquel año.
La producción automotriz tuvo un repunte del 6,3% en agosto frente a julio, después de dos meses de caída. Aun así, acumula una baja del 17% respecto de 2025 y está 19% por debajo de 2022. Es una muestra de lo que atraviesa al informe: una mejora de un mes puede dar algo de aire, pero todavía no revierte el deterioro acumulado de la actividad. Hay otro dato que muestra la profundidad del retroceso: entre enero y julio, la producción de bienes durables y semidurables cayó 21% frente al mismo período de 2025. En ese grupo aparecen equipos informáticos, de telecomunicaciones, electrodomésticos y otros productos de uso doméstico. Según la UIA, fue el rubro que más empujó hacia abajo el resultado general de la industria.
El informe suma otra señal de alerta. La producción de bienes de capital —equipos y maquinaria utilizados para producir— acumula siete meses consecutivos de caída frente al año anterior. Para la UIA, ese resultado refleja la debilidad de la inversión productiva. Hay actividades que crecen, como la refinación de petróleo y la molienda de oleaginosas, pero no alcanzan para cambiar el cuadro general porque a su vez, no son actividades que sean permanentes generadoras empleo o de bienes de uso cotidiano.
Si bien el informe no habla de despidos o suspensiones, sí muestra una industria que se achica frente al año pasado y sigue lejos de sus niveles de 2022 y 2023.
¿Qué lugar tendrán la producción nacional y quienes la sostienen en el actual rumbo económico? Porque quizás hay quienes sigan pensando que los gremios son responsables…

