🔵Los últimos informes oficiales de la Secretaría de Trabajo muestran una caída sostenida del empleo privado y un escenario sin señales firmes de recuperación🔴
El empleo formal sigue sin encontrar un punto de apoyo. Con retrocesos de distinta intensidad y períodos de estabilidad que no alcanzan para recuperar lo perdido, los últimos datos oficiales describen un mercado laboral debilitado. En julio, el empleo asalariado privado cayó un 0,2% mensual y un 2,2% frente al mismo mes de 2025: 134.500 trabajadores menos en un año. El informe de la Secretaría de Trabajo, publicado en octubre sobre registros del SIPA, ubicó a ese universo en 6.8 millones de personas.
El documento oficial identifica una tendencia descendente desde septiembre de 2023, con una pérdida pronunciada durante el primer trimestre de 2024, una posterior estabilización y una ¿recuperación parcial hacia finales de ese año según algunos empresarios? Pero desde junio de 2025 el empleo privado retomó el descenso, que continuó durante 2026. Cambió la velocidad del deterioro, pero no se consolidó una recuperación. La propia Secretaría señala que los resultados del segundo trimestre y de julio representan una continuidad de la destrucción de empleo asalariado privado.
La Encuesta de Indicadores Laborales aporta una señal más reciente: releva empresas privadas de determinados aglomerados urbanos. En agosto, el empleo permaneció estable por segundo mes consecutivo, pero estuvo 0,9% por debajo de un año atrás. La construcción creció 1% mensual, mientras la industria quedó sin cambios y transporte retrocedió 0,2%. Frente a agosto de 2025, los tres sectores siguieron en negativo.

Otro dato sensible aparece en las desvinculaciones. La tasa de despidos llegó a 0,7 por cada 100 trabajadores, su nivel más alto para un agosto desde 2019. Este indicador incluye despidos sin causa, finalizaciones del período de prueba y de obra en la construcción. La estabilidad del empleo total convivió, así, con una mayor incidencia de estas salidas.

Las expectativas tampoco ofrecen demasiado alivio. En agosto, el 3,1% de las empresas esperaba ampliar su personal durante los tres meses siguientes y el 3% preveía reducirlo: un saldo de apenas 0,1 punto porcentual, que no equivale a un crecimiento proyectado del empleo. En industria y en comercio, restaurantes y hoteles, las expectativas netas fueron negativas.
Con este panorama, Argentina tiene un panorama bastante desfavorable: el empleo formal arrastra pérdidas y las intenciones de contratación no muestran fuerza suficiente para anticipar un cambio sostenido. Los informes no permiten asegurar que cada mes próximo traerá otra caída, pero tampoco respaldan un pronóstico de recuperación firme.


