🔵El Concejo Deliberante de la Municipalidad de Berazategui distinguió la trayectoria del titular del SOIVA en una jornada emotiva, junto a su familia y la militancia del SOIVA. En diálogo con Sonido Gremial, Valdez reivindicó sus raíces y dejó una premisa de cara al 2027: “No hay que entregarse”🔴
El Concejo Deliberante de Berazategui aprobó el proyecto de reconocimiento a la “excelsa” trayectoria de Horacio Valdez, secretario general del Sindicato Obrero de la Industria del Vidrio –SOIVA-. Impulsada por el Bloque Justicialista, la iniciativa puso en valor el recorrido de un dirigente con más de cuatro décadas de militancia sindical. Acompañado por trabajadores y militantes del gremio, su pareja Susy y su única hija, recibió un homenaje con un significado especial: el reconocimiento del lugar donde la historia lo vio nacer.


“Creo que Dios me lo dio todo, hasta acá. Así que lo único que pido ahora es tener salud, poder guiar a mis compañeros”, anheló una vez terminado el acto. Valdez planteó acompañar a las nuevas generaciones, incluso desde diversos cargos. “No hace falta ser el secretario general”, anticipó, y destacó la preparación de los jóvenes del sindicato y la importancia de transmitirles la experiencia acumulada.

El arraigo en Berazategui es absoluto
Valdez recordó la figura de uno de sus máximos compañeros durante su trayectoria y con quien lo unió un vínculo de amistad y político con más afinidades y acercamientos que distancias. Juan José Mussi fue reivindicado por la transformación del distrito durante su gestión y, tras su desaparición física, Valdez expresó su acompañamiento a Carlos Balor, actual intendente. “Hay un Berazategui antes de Juan José y hay un Berazategui posterior a Juan José”, marcó. Pero fue otra frase la que resumió el vínculo afectivo con su ciudad: “Si vuelvo a nacer de vuelta quiero nacer acá, en Berazategui”, dijo, con el deseo de volver a encontrarse con la misma gente.

El homenaje también dio lugar al presente industrial y allí, Valdez describió un escenario de suspensiones y pérdida del poder adquisitivo, y cuestionó el rumbo de las políticas laborales. Frente a esa situación, reclamó un proyecto que vuelva a poner a la industria y los salarios en el centro. “Que no haya tanta fragmentación, que no haya grieta, que haya trabajo, que haya salario, que haya consumo”, enumeró y reclamó, aunque el mensaje directo fue a las clases políticas: una convocatoria a construir una alternativa seria.

Aun con ese diagnóstico, aseguró que mantiene el optimismo: “Me crié descalzo y llegué hasta donde llegué y creo que se puede lograr mucho más”. Se esperanzó con entusiasmar a los jóvenes, compartir vivencias y mostrar las conquistas alcanzadas por el movimiento obrero. “A la vida más vida, no hay que entregarse, la consigna es no entregarse”, arengó.
Al hablar de Susy, su hija y sus cuatro nietos, Valdez reconoció el sostén que encuentra en su familia, también para atravesar momentos difíciles de salud. “Son las que te sostienen”, resumió. Y agregó: “Dios me devolvió parte de lo que me sacó en ellas”.

