🔵La vocera del organismo, Julie Kozack, reconoció que Argentina necesita transformar los avances macroeconómicos en crecimiento y generación de puestos de trabajo. El planteo llegó en medio de un escenario de dificultades en el mercado laboral, con una desocupación del 7,9% en el segundo trimestre de 2026🔴
La estabilización económica que el Gobierno de Javier Milei presenta como uno de sus principales logros todavía tiene una cuenta pendiente: la generación de empleo. Así lo dejó planteado el propio Fondo Monetario Internacional, cuya vocera, Julie Kozack, reconoció que los resultados macroeconómicos deben traducirse en crecimiento y nuevos puestos de trabajo.

Durante una conferencia de prensa realizada este jueves en Washington, la directora de Comunicaciones del organismo se refirió a las conversaciones mantenidas con las autoridades argentinas y señaló que existe un “entendimiento común” sobre la necesidad de avanzar en esa dirección.

“Se llegó a un entendimiento común sobre la necesidad de consolidar los avances logrados en materia de estabilización, transformándolos en un mayor crecimiento y en la creación de empleo”, afirmó Kozack.
La declaración adquiere relevancia en un contexto en el que los indicadores del mercado laboral muestran las dificultades que atraviesa la economía argentina. Según los últimos datos disponibles del INDEC, correspondientes al segundo trimestre de 2026, la tasa de desocupación alcanzó el 7,9%, mientras que la tasa de empleo se ubicó en el 45% de la población relevada en los 31 aglomerados urbanos.

Es decir, los avances que el Gobierno destaca en materia fiscal e inflacionaria todavía no tienen un correlato suficiente en la generación de oportunidades laborales. El propio FMI puso el foco sobre esa cuestión y señaló que el desafío pasa por extender los beneficios de la estabilización al conjunto de la economía y de los trabajadores.
La receta del FMI: más flexibilización laboral e inversiones privadas
Lejos de cuestionar el rumbo económico de Milei, el organismo planteó cuatro líneas de acción que acordó con el Gobierno para intentar impulsar la actividad y el empleo.
Entre ellas mencionó la profundización de los mercados de capitales e hipotecarios para ampliar el financiamiento y estimular la inversión privada; una mayor flexibilidad del mercado laboral (¿más?); el avance de las concesiones de infraestructura y la ejecución de proyectos estratégicos bajo el RIGI.

Al referirse específicamente a las modificaciones laborales, Kozack sostuvo que buscan favorecer la contratación en el sector privado. “Esto será fundamental para garantizar que los frutos del crecimiento se traduzcan en puestos de trabajo”, remarcó la vocera norteamericana.
La funcionaria también destacó que los proyectos aprobados bajo el RIGI superan los 76.000 millones de dólares y consideró que, junto con las reformas implementadas durante este año, forman parte de una estrategia para fortalecer el crecimiento y el empleo a largo plazo, algo que aún no se ha visto y, por el contrario, se ha visto un fuerte declive de las posibilidades laborales.
Una estabilización que todavía debe llegar a los trabajadores
Las declaraciones de Kozack dejan planteado un aspecto central del programa económico: la estabilización macroeconómica, por sí sola, no garantiza la recuperación del empleo ni una mejora de las condiciones de vida de la población.
El FMI reconoce la necesidad de que los resultados económicos se extiendan a otros sectores y lleguen a los trabajadores. Sin embargo, su propuesta no implica un cuestionamiento al ajuste aplicado por Milei, sino que apunta a profundizar las reformas laborales, ampliar los incentivos al capital privado y acelerar las inversiones.
Así, mientras el Gobierno sostiene que la estabilización es el camino para recuperar la economía, el propio organismo que respalda su programa vuelve a poner sobre la mesa una deuda todavía pendiente: que esa recuperación se traduzca efectivamente en trabajo.

