🔵UATRE atraviesa un momento de tensión ante una paritaria congelada, con salarios magros y la reforma laboral como escudo empresarial🔴
La paritaria rural atraviesa uno de los momentos más tensos en años: sin aumentos desde diciembre, con salarios por debajo de la canasta básica y en medio de un nuevo cuarto intermedio sin acuerdo. Con el conflicto en escala, los trabajadores colgaron pasacalles para ganar visibilidad en las calles y rutas del país.

Varias ciudades amanecieron este jueves con carteles y pasacalles que referencian a la de UATRE con consignas directas que reclaman una urgente recomposición salarial y exponen el deterioro del poder adquisitivo del sector. Las intervenciones se registraron en corredores como la autopista Riccheri, Ruta 6, Acceso Oeste y distintos puntos del interior bonaerense, como Pergamino y San Andrés de Giles.
Salarios
El trasfondo del conflicto está en una negociación paritaria empantanada: ya se acumulan siete cuartos intermedios sin acuerdo en la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA). Actualmente, un peón rural percibe alrededor de $780.000, muy lejos de la Canasta Básica Familiar, la cual supera el $1.4M, lo que profundiza la pérdida de poder adquisitivo. Desde UATRE exigen una recomposición urgente de al menos $70.000 para marzo como punto de partida. “La situación ya es límite. No hay margen para seguir dilatando. Necesitamos un acuerdo que recomponga el salario del trabajador rural”, advirtió Natalia Sánchez Jauregui, secretaria de Organización del gremio.

En la última audiencia, el sector empleador propuso un esquema de aumentos escalonados del 3,5% en marzo, 2,5% en abril y 2% en mayo, lo que llevaría el salario a poco más de $1.083.000 recién dentro de dos meses. La oferta fue rechazada por el sindicato, que la considera insuficiente frente a la urgencia económica que atraviesan los trabajadores.

Sin embargo, el conflicto no se limita a la discusión salarial. La reciente reforma laboral introdujo cambios que impactan directamente en la negociación del sector: a partir de la Ley N° 27.802, la CNTA perdió la facultad de fijar remuneraciones mínimas de manera unilateral, lo que implica que, sin acuerdo entre las partes, ya no existe un mecanismo que garantice aumentos.

Este nuevo escenario es interpretado por el gremio como un retroceso que debilita las herramientas de negociación colectiva y deja a los trabajadores en una situación de mayor vulnerabilidad, especialmente en una actividad atravesada por la estacionalidad, la informalidad y condiciones laborales muchas veces precarias.
UATRE advierte que la discusión excede lo estrictamente salarial: remarcan las dificultades estructurales que enfrentan los trabajadores rurales en el acceso a salud, conectividad y servicios básicos, muchas veces en contextos de aislamiento.
