A través de un documento difundido ayer a los medios de comunicación, la Confederación General del Trabajo advirtió que el anuncio del presidente de que la Argentina vuelve a solicitar financiamiento al Fondo Monetario Interncional, trae aparejado “más pobreza”.
La CGT emitió un comunicado de prensa ayer en el que rechazó «el sometimiento que significa cualquier nuevo acuerdo con el FMI y evaluó la medida anunciada por el presidente en un mensaje grabado al país «se encamina de manera directa hacia políticas de ajuste«. Según la CGT, la medida trae aparejada más pobreza.
La conducción nacional de la casa obrera advirtió que este nuevo vinculo financiero con el Fondo “traerá aparejado más pobreza, una reforma laboral flexibilizadora y condiciones de vida que irán empeorando aún más la calidad, la cantidad y los derechos del trabajo, el salario y las jubilaciones”.
El Consejo Directivo evaluó que a raíz de lo vertido en su anuncio por el “propio Presidente Macri, solicitar un empréstito con el Fondo Monetario Internacional” que ronde los 30.000 millones de dólares a la mitad de las tasas que en el sector de la banca privada, en los últimos dos años se fugaron del país más del doble de esa cantidad”.
«La historia indicó en más de una oportunidad que los acuerdos son sinónimo de más flexibilidad sobre las leyes del trabajo y de sometimiento político. La CGT advierte que el anuncio del gobierno provocará más pobreza, una reforma laboral flexibilizadora y condiciones de vida que empeorarán aún más la calidad y cantidad del trabajo, el salario y las jubilaciones y también de los derechos», puntualizó el documento de prensa.
“Lo que se niega decir, por necesidad de silencio político es que nada es gratis. Junto con el aporte de flujo de dólares vienen los controles sobre la política monetaria, financiera y económica. Junto con ello los objetivos que siempre ha esgrimido esta entidad financiera internacional: ajuste fiscal, flexibilización laboral, reducción de las transferencias sociales hacia los sectores más vulnerables, caída de la inversión en obra pública, y aumento de los servicios”, casi que recordó la CGT.
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También, aseveró que parte de esos objetivos del FMI están «en plena ejecución a partir del congelamiento de la obra pública, la caída del poder adquisitivo del salario y la reforma previsional, por lo que no es un plan de contingencia sino que la iniciativa comenzó hace dos años y, ahora, solo se trata de un paso más en ese sentido». «Es bastante claro que el cambio propuesto implica el regreso a medidas que agreden una vez más al pueblo trabajador, por lo que la CGT lo califica como hostil hacia el mundo del trabajo y los jubilados y pensionados».
Por último, la central obrera reseñó que de forma oportuna y orgánica reclamó rectificaciones del rumbo económico, y exigió otra vez «la convocatoria a un verdadero diálogo social para posibilitar una salida al actual laberinto socio-económico».
