El Presidente juega al filo con los gremios y no le importa si las medidas que toma perjudican a los propios dirigentes de sindicatos amigos. Las estrategias electorales, es evidente, no contemplan a los gremialistas, ni siquiera afines y menos, ajenos.
La modalidad de confrontación sindical puede llevar al Gobierno a dos posibles escenarios dentro del ámbito electoral. Uno, que la gente le valore el gesto de enfrentarse los gremios y el otro, que hasta los propios dirigentes “amigos” no le banquen la decisión de tomar medidas en contra de ellos, como meterse en las elecciones dentro de las organizaciones.
La notificación a la CGT de “transparentar” las elecciones en los gremios generó malestar –y mucho- en muchísimos dirigentes. Hasta los gremios que hoy le hacen el aguante y, por ejemplo, no le pararon el 6 de marzo, sienten que en esta embestida que quiere ejecutar contra la CGT, no le importa si en la bolsa caen propios y ajenos.
“Alimentan todo el tiempo el todos contra todos, así no vamos a resolver los temas de la Argentina. Bajemos los decibeles, que el Gobierno llame a dialogar», analizó Omar Plaini, uno de los miembros de la conducción de la CGT.
Todo esto puede hacerle al Gobierno pagar un alto costo político teniendo en cuenta que en los gremios podría encontrar un gran caudal de sufragios. Pero es evidente que esto no estaría importándole.
Las obras sociales era una deuda que Gobiernos han tenido con los sindicatos (preferentemente CFK) y Mauricio Macri saldó para poder tenerlos de su lado. Aun así, las medidas posteriores no beneficiaron los reclamos de las distintas centrales obreras y una serie de incumplimientos desencadenaron en la marcha del 7 de marzo y posterior paro general, el 6 de abril.
Caso aparte es el de María Eugenia Vidal, quien se ha montado en guerra con los docentes que además levantaron la medida de fuerza y volverán a clase. Como suele actuar la esencia sindical, si no se produce un paro por tiempo indeterminado, usualmente, toman medidas, tiran para aflojar y luego romper definitivamente, en este caso, recibieron los docentes la promesa de convocatoria a paritarias para esta semana corta, luego de la reunión de cogestión este último viernes y por este motivo determinaron “aflojar”.
El Gobierno juega con fuego y si no se quema puede tener un gran triunfo en las próximas elecciones porque además no cuenta con una oposición armada y fuerte. Si pierde, la gobernabilidad no le será sencilla en los próximos dos años, y más aun, si el armado de lista incluye dirigentes sindicales que alcancen, en un eventual triunfo, el Congreso de la Nación, como ya existen conversaciones con pesos pesados de la CGT, y también de la CTA.
