Concluida la conferencia de prensa y posteriores evaluaciones del paro de la CGT, la medida de fuerza de la central alcanzo casi el 90% de acatamiento en todos los sectores industriales. La Confederación reitero que no pretende desestabilizar, exige que el Gobierno cambie el rumbo económico y que se atiendan los reclamos de las industrias.
«Hoy escuchamos de alguien que se puso contento porque estaban trabajando. Y nosotros todavía estamos tristes porque hay millones y millones de compatriotas nuestros que no tienen trabajo«. Así arrancó la conferencia de prensa Juan Carlos Schmid, uno de los jefes de la CGT y miembro del triunvirato de conducción.
Con respecto a las demás organizaciones sindicales y de movimientos sociales que en esta jornada salieron a la calle en método de protesta y que, en algunos casos terminaron con desalojos violentos, el triunvirato, tanto como miembros del Consejo Directivo, como Abel Frutos (Secretario de Finanzas), coincidieron en que no comparten aquella metodología pero que menos lo hacen con el accionar policial y que es una ideología del Gobierno la criminalización de la protesta.
Ante la chicana de Juan José Campanella, quien se preguntó en Twitter que hubiese pasado si Transporte no habría adherido, Héctor Daer, con cintura jocosa, respondió: «me parece que vio la película equivocada».
La CGT reclamó en esta jornada de paro general, el primero en la era «Cambiemos», la modificación del rumbo económico, atender los reclamos de las industrias mas necesitadas e insistieron en que «la CGT no tiene como fin desestabilizar, este es un Gobierno al que la voluntad popular le ha dado mandato por cuatro años y eso hay que respetarlo».
