🔵Horacio Calculli defendió el rol de las empresas estatales, concretamente Aerolíneas Argentinas y apuntó contra la falta de respuestas del Gobierno y su insensibilidad🔴
Mientras La Patagonia arde y los incendios forestales generan conmoción en la sociedad argentina, el secretario de prensa de la CATT Horacio Calculli puso el foco en un debate que excede la emergencia ambiental y remite de lleno a las decisiones políticas del Gobierno nacional. En una editorial publicada en el portal Tiempo Argentino, el aeronavegantes advirtió que el fuego vuelve a dejar al descubierto la ausencia del Estado, el ajuste presupuestario, la falta de una política integral y la lentitud ante la prevención.

Los incendios no pueden ser leídos como hechos aislados ni exclusivamente climáticos, sino como el resultado de un proceso sostenido de desfinanciamiento de las capacidades públicas, particularmente del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. En ese marco, el Gobierno nacional recibió enormes criticas ante el recorte de fondos destinados a prevención, equipamiento y logística, lo que debilita la respuesta ante emergencias previsibles, con consecuencias directas sobre el ambiente, las economías regionales y las comunidades afectadas.
Uno de los puntos más críticos señalados en el debate público fue el posteo del presidente Javier Milei, quien difundió un mensaje de agradecimiento a brigadistas acompañado por una imagen generada con inteligencia artificial. Ese gesto exhibió la profunda y negligente falta de sensibilidad política a una tragedia real.

En medio de esto, la palabra de Calculli pone en valor el rol estratégico de las empresas públicas, tironeadas y denostadas por el Gobierno. En particular, reivindica la función de Aerolíneas Argentinas como empresa de bandera y patrimonio nacional, clave para el traslado de brigadistas, insumos y logística en un territorio extenso y de difícil acceso como la Patagonia, algo que solo con empresas privadas hubiera sido extremadamente difícil hacer. En la mirada del ex secretario general de la Juventud del Transporte, el ataque permanente a las empresas estatales forma parte del mismo esquema de ajuste que hoy deja al Estado sin herramientas para responder eficazmente.

El texto también destaca el compromiso de las comunidades locales, organizaciones gremiales, brigadistas voluntarios y pueblos originarios, que volvieron a ser la primera línea de respuesta ante el avance del fuego y la ausencia de una planificación política estatal. Esa solidaridad, señala Calculli, emerge una vez más frente al retiro del Estado y expone una matriz de organización social que intenta suplir la ausencia de políticas públicas consistentes.
“Su capacidad para transportar voluntarios, brigadistas e insumos a las zonas afectadas (Aerolíneas) no es un privilegio ni un gasto, sino una inversión en soberanía, solidaridad y respuesta ante la emergencia. De la misma manera, la coordinación del transporte multimodal —aéreo, terrestre y ferroviario— resulta clave para actuar con rapidez y eficacia frente a catástrofes de esta magnitud. Nada de esto sería posible sin el compromiso de los trabajadores y trabajadoras del transporte y de sus organizaciones gremiales”, bancó.

En ese contexto de desastre ambiental, tomó –también- especial relevancia el viaje del ministro del Interior, Diego Santilli, a la provincia de Chubut, donde se reunió con el gobernador Ignacio Torres para avanzar en negociaciones políticas vinculadas a la reforma laboral. Ese movimiento reforzó la percepción de un Gobierno más enfocado en la construcción de consenso legislativo y desenfocado de una realidad acuciante que en la atención integral de una emergencia que afecta territorios, trabajadores y ecosistemas.
Finalmente, Calculli advierte que el impacto de los incendios no se agota en la coyuntura: la pérdida de bosques nativos, la degradación de suelos y la destrucción de biodiversidad agravan una crisis ambiental de largo plazo, cuyas consecuencias recaerán sobre las generaciones futuras. “Se vuelve necesario debatir el uso y la propiedad de la tierra, los controles sobre su explotación y el modelo de desarrollo que se impulsa para nuestros territorios. Los incendios no pueden analizarse de manera aislada cuando se discute el destino de los bosques, la soberanía sobre los recursos naturales y el futuro de las comunidades que los habitan”, señaló.
El texto completo
Otra vez el sur en llamas, un debate necesario
Lo que está en juego no es solo el ambiente, sino el país que queremos construir.
Los incendios que hoy arrasan la Patagonia argentina no son solo una tragedia natural ni un accidente inevitable. Son la consecuencia de decisiones, omisiones y modelos que se sostienen en el tiempo. Cuando el fuego avanza sobre nuestros bosques, también quedan al descubierto las responsabilidades colectivas sobre el territorio que habitamos.
No existe el fuego aislado del contexto. Los incendios ocurren cuando se debilitan las políticas de prevención, se desfinancian las capacidades del Estado, se abandona la planificación y se deja a brigadistas y comunidades libradas a su suerte. El fuego no es solo llamas: es también la expresión de un sistema que llega tarde o no llega.
En contraste con esas falencias, emerge con fuerza el compromiso del pueblo argentino. Una vez más, la solidaridad se organiza desde abajo: brigadistas voluntarios, vecinos, organizaciones sociales, sindicatos, comunidades originarias y miles de personas que aportan tiempo, recursos y trabajo para enfrentar la emergencia. Esa red solidaria, profundamente arraigada en nuestra historia, demuestra que existe una conciencia colectiva que entiende que los bosques, el territorio y la vida no se negocian.
Otra vez el sur en llamas, un debate necesario
En este marco, cobra especial relevancia la función social de nuestra línea aérea de bandera, Aerolíneas Argentinas, como herramienta estratégica al servicio del interés público. Su capacidad para transportar voluntarios, brigadistas e insumos a las zonas afectadas no es un privilegio ni un gasto, sino una inversión en soberanía, solidaridad y respuesta ante la emergencia. De la misma manera, la coordinación del transporte multimodal —aéreo, terrestre y ferroviario— resulta clave para actuar con rapidez y eficacia frente a catástrofes de esta magnitud. Nada de esto sería posible sin el compromiso de los trabajadores y trabajadoras del transporte y de sus organizaciones gremiales.

Al mismo tiempo, se vuelve necesario debatir el uso y la propiedad de la tierra, los controles sobre su explotación y el modelo de desarrollo que se impulsa para nuestros territorios. Los incendios no pueden analizarse de manera aislada cuando se discute el destino de los bosques, la soberanía sobre los recursos naturales y el futuro de las comunidades que los habitan.
Los bosques no se queman solos. Se degradan cuando la naturaleza es reducida a mercancía y el territorio se concibe como un espacio disponible para la especulación. No hay desarrollo posible sobre cenizas, ni futuro sostenible sin políticas que cuiden lo común.
Por eso, una vez más, el Sur en llamas nos obliga a dar un debate profundo y honesto. No solo sobre cómo apagar el fuego, sino sobre cómo evitar que vuelva. Porque lo que está en juego no es solo el ambiente, sino el país que queremos construir.
