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Transporte, salarios y ajuste: el boleto en el AMBA ya consume casi cinco días de trabajo

🔵Un informe del Centro de Economía Política Argentina reveló que las tarifas del transporte público en el AMBA aumentaron hasta 17 veces desde la asunción de Javier Milei. Mientras el subte subió 1.668% y los colectivos más de 1.500%, el salario mínimo perdió cerca de 43% de poder adquisitivo🔴

El costo del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires se convirtió en uno de los indicadores más visibles del cambio de esquema económico impulsado por el Gobierno nacional. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 las tarifas del AMBA crecieron muy por encima de la inflación acumulada del período, que alcanzó el 303,5%.ç

El estudio detalla que el subte encabezó los aumentos al pasar de $80 a $1.414, una suba nominal de 1.668%. Los colectivos de jurisdicción bonaerense acumularon incrementos de 1.545%, mientras que las líneas de jurisdicción nacional aumentaron 1.221% y las porteñas 1.250%. En el caso de los trenes metropolitanos, el boleto pasó de $33,29 a $280, lo que representa una suba del 741%, aunque desde mayo volvió a incrementarse hasta los $330.

Para el CEPA, la magnitud de las subas responde directamente al modelo económico aplicado por la administración libertaria, basado en la reducción de subsidios estatales y el traslado de costos al usuario. El informe sostiene que el Gobierno avanzó en una fuerte “recomposición tarifaria” como parte de la política de ajuste fiscal y reducción del gasto público. Datos fiscales del propio centro de estudios muestran que los subsidios al transporte cayeron cerca de 50% en términos reales respecto de 2023.

El impacto más profundo aparece al comparar el valor del boleto con los ingresos. El informe señala que un trabajador que combina colectivo y subte destinaba en diciembre de 2023 el equivalente al 2,6% del Salario Mínimo Vital y Móvil para cubrir sus viajes mensuales. En abril de 2026, esa proporción escaló al 17,3%. En términos concretos, pasó de necesitar menos de un día de trabajo para pagar el transporte a casi cinco jornadas laborales completas.

El documento explica esta situación mediante una “doble pinza”: mientras las tarifas crecieron muy por encima de la inflación, el salario mínimo fue actualizado por decreto y perdió alrededor de 43% de poder adquisitivo en términos reales. De acuerdo con el CEPA, el deterioro salarial impidió que los ingresos acompañaran el ritmo de los servicios regulados, especialmente transporte, energía y comunicaciones.

Otro de los factores centrales fue el aumento del gasoil. El combustible acumuló una suba del 536% entre diciembre de 2023 y abril de 2026, superando ampliamente la inflación general y elevando los costos operativos del sistema. A eso se sumó la volatilidad internacional del petróleo producto de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, situación que incluso llevó al Gobierno nacional a congelar temporalmente los precios de YPF entre abril y mayo de 2026 para contener el impacto sobre las empresas de transporte.

El informe también advierte sobre las consecuencias sociales del ajuste. La Beca Progresar, congelada en $35.000 desde marzo de 2025, perdió gran parte de su capacidad de cobertura frente al aumento del boleto. Mientras en diciembre de 2023 permitía comprar alrededor de 839 pasajes, en abril de 2026 sólo alcanzaba para 111. Para el CEPA, esto limita el acceso de estudiantes y jóvenes trabajadores a la educación y al empleo.

Qué pasa en otras zonas de la Argentina

La situación se agrava en el interior del país tras la eliminación del Fondo Compensador al Transporte del Interior en febrero de 2024. El estudio marca que el boleto del AMBA ronda los $700, mientras que en ciudades como San Martín de los Andes, Rawson, Santa Fe o Corrientes supera ampliamente los $1.900 y llega hasta los $2.300. El organismo sostiene que el ajuste recayó con mayor fuerza sobre provincias cuyos salarios no son significativamente más altos que los del conurbano bonaerense.

En paralelo, el trabajo vincula la caída de pasajeros con la recesión económica y el cierre de más de 24.000 empresas en el período. Según el CEPA, el encarecimiento del transporte redujo la capacidad de pago de los usuarios mientras la destrucción de actividad económica disminuyó la demanda estructural de viajes. El resultado, advierte el informe, es un círculo regresivo: menos pasajeros generan menos ingresos para el sistema y derivan en nuevas presiones para aumentar las tarifas.

El informe concluye que el proceso de aumentos podría continuar durante 2026. La existencia de fórmulas automáticas de actualización tarifaria, el mantenimiento de costos operativos elevados y la incertidumbre internacional sobre el precio de la energía configuran un escenario donde el transporte seguirá siendo uno de los rubros de mayor presión sobre el bolsillo de trabajadores y sectores populares.

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