🔵El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, puso el foco en un dato que suele quedar escondido detrás de las estadísticas de empleo: en el último año aumentó la cantidad de ocupados, pero crecieron mucho más los trabajos informales mientras cayó el empleo registrado🔴
Los últimos datos del INDEC volvieron a poner sobre la mesa la discusión sobre qué tipo de empleo está generando la economía argentina. La tasa de actividad y la tasa de empleo crecieron, pero eso no significa necesariamente que el mercado laboral esté mejorando. De hecho, la informalidad llegó al 45% en el segundo trimestre de 2026, contra el 43,2% de un año atrás.
A partir de estos números, Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, advirtió que no alcanza con mirar cuántas personas tienen trabajo. En un hilo publicado en X, planteó que un aumento de los ocupados no es automáticamente una buena noticia si esos nuevos puestos son informales, inestables y con menos derechos.

350 mil informales más y 100 mil formales menos
El dato que marca el cambio es contundente. Según el análisis de Campos, durante el último año se sumaron unos 250.000 ocupados, pero ese crecimiento se explica por aproximadamente 350.000 trabajadores informales más y 100.000 trabajadores formales menos.
La cifra coincide con el panorama trazado por el IIEP UBA-CONICET: en el segundo trimestre de 2026 había 348.000 trabajadores informales más que un año atrás. El organismo también señaló que el crecimiento se concentró especialmente entre quienes trabajan por cuenta propia.
Es decir, el mercado laboral no necesariamente está creando más empleo de calidad. Una parte importante de quienes ingresan o permanecen en el mercado de trabajo lo hacen por fuera de las formas tradicionales de empleo registrado.
El cuentapropismo gana terreno
Campos pone la lupa especialmente sobre el crecimiento del trabajo por cuenta propia. Según su análisis, en los últimos dos años y medio este sector pasó de representar el 13,2% al 17% del total de ocupados en su componente informal.
El fenómeno también aparece en los datos del IIEP: de los 348.000 nuevos trabajadores informales registrados en el último año, unos 302.000 corresponden a trabajadores por cuenta propia. Esto significa que este grupo explicó cerca del 87% del aumento total de la informalidad.
En paralelo, el peso de todos los trabajadores por cuenta propia —formales e informales— también siguió creciendo: pasó del 23,7% al 25,5% de los ocupados en el último año.

lo que muestran los nuevos números es que se profundiza un proceso que viene de varios años: cada vez tiene más peso un tipo de trabajo que depende directamente de que cada persona consiga sus propios ingresos y que, en una proporción muy importante, queda afuera de las protecciones del empleo registrado.
Los jóvenes siguen entre los más golpeados
El problema tampoco afecta a todos por igual. El desempleo continúa siendo particularmente elevado entre los jóvenes: alcanza al 17,1% entre las mujeres jóvenes y al 14,1% entre los varones jóvenes, según los datos señalados por Campos.
También aparecen diferencias fuertes entre los grandes centros urbanos. En ciudades como Córdoba y Rosario, la desocupación ya supera el 10%. El dato general del INDEC marca una tasa de desocupación del 7,9% para el segundo trimestre de 2026, sobre el total de los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH.
Un mercado laboral que ajusta por calidad
El punto central del análisis de Campos es que los números no llegan como una sorpresa. Por el contrario, confirman una tendencia que ya venía apareciendo en distintas mediciones: el mercado laboral argentino está ajustando más por la calidad del empleo que por la cantidad de puestos de trabajo.

