🔵La caída del consumo masivo y el aumento de tickets y unidades por visita reflejan la urgencia de las familias frente a la pérdida de ingresos reales🔴
Este marzo, el volumen de ventas de productos de consumo masivo cayó 1,6 % respecto a febrero y 7,6 % interanual, según la consultora Focus Market, que dirige el licenciado Damián Di Pace, mientras que la cantidad de tickets subió 5,3 % y las unidades por cada uno aumentaron 7,4 %.
El dato no es inocuo: por un lado muestra el deterioro del salario frente al escenario económico; por otro, la estrategia de los hogares para adelantarse a nuevas subas de precios.

Pérdida de poder de compra
La caída sostenida en las cantidades vendidas revela que, con el mismo presupuesto, las familias adquieren menos litros, kilos y unidades de bienes básicos. Las variables de la inflación, impulsada en parte por expectativas de correcciones cambiarias tras la liberación del cepo, empuja los precios al alza y reduce el salario real de los trabajadores.
Las caídas regionales son dispares: en el Área Metropolitana el consumo masivo cayó 10,3 % interanual, mientras que en el interior lo hizo un 6,2 %. Estos datos exponen las dificultades para sostener el mismo nivel de vida en todas las provincias.

Estrategias de resguardo
Lejos de abandonar del todo el consumo, los hogares modificaron sus hábitos: compran con más frecuencia—la cantidad de tickets creció un 5,3 %—y llenan más el carrito en cada visita—las unidades por ticket subieron un 7,4 %.
Esta dinámica de “adelanto de compras” busca mitigar el impacto de futuras alzas de precios y posibles desabastecimientos puntuales. En la práctica, significa que las familias priorizan la reposición de stocks de productos esenciales y posponen o recortan gastos en categorías no imprescindibles.

Formatos de venta y adaptación
En todos los formatos comerciales analizados —supermercados independientes, autoservicios grandes, medianos y chicos— se registró una baja del consumo en unidades, entre 0,6 % y 2,7 %, pero un alza de la facturación (entre 5,8 % y 8,1 %) debido al mayor valor de los tickets.
La diferencia entre el interior y el AMBA también se refleja en la facturación: mientras en la Capital y el Gran Buenos Aires subió 24,7 % interanual, en el resto del país creció un 30,2%, lo que sugiere que el interior enfrenta precios relativos aún más altos o cambios en la oferta de productos.

Hacia la contención del salario real
Ante este escenario, los trabajadores buscan otras vías de alivio: compras colectivas para acceder a descuentos por mayoristas, uso de clubes de consumo directa de productores y compras en ferias de abastecimiento a precios más bajos.
También proliferan aplicaciones y grupos de redes sociales donde se comparten ofertas de supermercados y fechas de “precios cuidados” adelantados, en un intento de minimizar la brecha entre el costo de góndola y el bolsillo.
Perspectivas inciertas
Si bien las compras por adelantado alivian de manera parcial la presión inflacionaria en el corto plazo, no resuelven la raíz del problema: sin aumentos salariales que acompañen el ritmo de los precios, el deterioro real del ingreso continuará, y aquí, los gremios enfrentan un fuerte desafío.
La pérdida de poder adquisitivo se convierte en un círculo vicioso: la urgencia de comprar antes de que suban los precios retrae otros gastos, ralentiza el consumo en volumen y condiciona la recuperación económica.
