La Unión de Kiosqueros arrojó un número que deja estupefacto al sector. En los últimos 4 años, cerraron casi 28.000 kioscos en Capital y Provincia de Buenos Aires. La UKRA forma parte también como Pyme, de la Multisectorial 21F.
La crisis pega duro no solo en las grandes industrias que fomentan el desarrollo macroeconómico de la Argentina, sino que también en los pequeños o medianos emprendimientos y negocios se sienten perjudicados por el rumbo. En lo que va de la gestión del actual Gobierno, cerca de 28.000 mil kioscos cerraron y calculan que para mitad de 2019, lo hagan otros 5.000 en Capital Federal y centros de la provincia de Buenos Aires
Esto se desprende de un estudio que realizó la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), conducida por Adrián Palacios. De manera clara y monótona está estipulada la argumentación de los empresarios que se ven obligados a cerrar las persianas. Los tarifazos en los servicios y los permanentes aumentos en el área inmobiliaria obligan a dueños a clausurar sus aspiraciones en el buisness. A esto se le suma que cada más gente baja el consumo.
Según contó a los medios «por día en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires están cerrando entre cinco y seis kioscos, según los relevamientos». «Un comerciante pagó de luz 8.000 pesos en enero, 23.000 en febrero y en marzo 27.000, tal fue el caso de dos comerciantes de Balvanera y de Caballito. Si a eso le sumamos que un alquiler sale entre 30 mil y 45 mil pesos, hablamos de más de 70 mil pesos de gastos por el solo hecho de levantar la persiana para atender. Eso no lo puede seguir manteniendo ni un kiosquero ni cualquier otro comerciante», sostuvo el presidente de la UKRA.
El empresario, defensor también de la Multisectorial 21F, remarcó un ejemplo que se da en Catamarca donde «la factura de luz en un kiosco está viniendo con valores que van desde los 12 mil a los 17 mil pesos, cuando el salario de un trabajador municipal es de 15 mil y ellos pagan de luz en sus casas unos 8.000 pesos«.
Los trabajadores kiosqueros observaron y estudiaron el mercado de su clientela y concluyeron en que las primeras marcas, por sus aumentos y la competencia de las segundas, no se vendían y bajaba la recaudación notablemente. Por eso, el kiosco se inclinó a ofrecer «productos de segundas y terceras marcas en más cantidad que antes y es lo que más se vende».
El pasado 4 de abril, la UKRA estuvo en la movilización de la CGT junto a los industriales y todo el arco gremial para reclamar la sanción de la Ley Pyme. «Si las pymes cierran y los empleados se quedan sin trabajo, la primera salida laboral para lograr algo de plata es comprar productos como gaseosas, cigarrillos y golosinas y en su propia ventana poner un kiosco. Y eso es perjudicial para el comercio que está debidamente registrado», declaró.
Trailer de la película lanzada el 28 de marzo.–

