Aun con el triunfo de Cambiemos en gran parte del país, el movimiento obrero mira de reojo cual será el accionar del Gobierno de cara a las posibles reformas laborales que hoy, con un respaldo casi unánime en todo el país, tendría la intención de efectivizar.
Pasadas las elecciones de octubre y de la conferencia de prensa de hoy del Presidente, en la que sostuvo que “no hay que tenerle miedo a las reformas”, el nucleo completo de la CGT comienza a plantearse la incógnita sobre la situación de los convenios colectivos de trabajo, las posibles modificaciones en las reglamentaciones laborales y las distintas facetas que podrían desencadenar en cambios rotundos. Otra disyuntiva se mueve en torno a si el Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo va a ser fuente de consulta al momento de implementar esos borradores y llevarlos al Parlamento.
Desde principios de la gestión de Cambiemos, el ministro de Trabajo asoma la cabeza con la intención de una reforma laboral que muchos la emparentan con la de Brasil, aunque el funcionario niega la similitud. Habrá que esperar que suceda en las próximas horas con la victoria en todo el país del oficialismo.
Muchos de los dirigentes gremiales ya aceptaron sentarse a dialogar sobre una reforma pero con muchísimas precauciones sobre los puntos de la misma. El avance tecnológico es una de las consignas, aunque es inevitable que esto se dé, el tema es si la maquinaria llega para reemplazar al trabajador, o si el cambio será de puesto y no para ahorrar mano de obra.
Los empresarios ya plantearon la necesidad de modificaciones y esto es lo que asusta, ya que estas serían para erradicar las pautas que conllevan, por ejemplo, los juicios laborales, los despidos y las contemplaciones hacia las empresas y no a los trabajadores.
El asunto es cuán fortalecido se sienta el Gobierno con una victoria que los deja en la cima de la escena y cuanto avance quieran desarrollar. Muchos dirigentes pactaron retornar a la mesa de diálogo pero sin resignar “a la conquista de muchos derechos que han costado mucha sangre y tiempo”, por lo que el idilio con el Ejecutivo puede durar en tanto la CGT sea consultada al momento de avanzar sobre reformas que impliquen cambios en los Convenios Colectivos y/o dulces empresariales que perjudiquen a las distintas actividades.
El presidente asi como sus ministros, ya adelantaron que se avecinan importantes aumentos en las tarifas para un reacomodamiento. No solo esto, sino que Mauricio Macri tendría la intención también de disminuir el gasto público.
