🔵Del campo a la góndola: cómo los precios agroalimentarios afectan a trabajadores, consumidores y productores🔴
En diciembre de 2024, los precios de los agroalimentos se multiplicaron por 3,9 desde el productor hasta el consumidor, según el informe del Indicador de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa –CAME-. Este dato letal revela un escenario mas que complejo donde trabajadores rurales, productores y consumidores enfrentan desafíos importantes derivados de las distorsiones en la cadena de comercialización.

El impacto en los trabajadores rurales
La amplia brecha de precios entre origen y destino afecta directamente a los trabajadores rurales. Con una participación promedio del 21% en el precio final de los productos, los productores reciben ingresos insuficientes para sostener la rentabilidad de sus actividades, lo que a menudo se traduce en recortes de personal o precarización laboral, algo que, además, es muy común en el Campo. Esto, agravado por la competencia desleal que genera la apertura de importaciones.

En productos como la naranja, por ejemplo, las frutas importadas desde España y Egipto desplazan a la producción local, dejando a los trabajadores del sector citrícola en una posición vulnerable.
Y el bolsillo de los consumidores
Por cada peso que recibe el productor, los consumidores pagan $3,9 en promedio, siendo esta relación aún más desfavorable en productos como zanahorias, donde la brecha alcanza 10,2 veces. Este aumento de precios afecta principalmente a los sectores de menores recursos y más vulnerables, que dedican una mayor proporción de sus ingresos a la compra de alimentos. Además, la elección de alimentos frescos, como frutas y verduras, se ve limitada, lo que repercute en la salud y en la calidad de la dieta de las familias argentinas.

Productores: en el centro de la crisis
Los productores locales enfrentan un panorama complicado. Mientras que los costos de producción, insumos e impuestos siguen en aumento, los precios que obtienen por sus productos en origen son cada vez más bajos. Esto se evidencia en casos como el tomate redondo, donde el precio se multiplicó 8,8 veces desde el campo hasta la góndola, debido a un excedente en la producción que deprimió el valor en origen. Por otro lado, los productores de pollo, con una brecha de apenas 1,8 veces, son una excepción dentro de un sistema que generalmente los deja en desventaja.

El informe de CAME expone una realidad que afecta a todos los eslabones de la cadena: trabajadores rurales que ven sus empleos amenazados, consumidores que enfrentan precios elevados y productores atrapados en un sistema que no les permite competir ni obtener ingresos justos.
