🔵Las ventas minoristas pyme cayeron 0,2% interanual en agosto y 2,7% frente a julio. En los primeros ocho meses del año acumulan una baja del 2,4%. Para CAME, la pérdida de poder adquisitivo, el peso de las tarifas y el endeudamiento familiar siguen condicionando el consumo🔴
El consumo interno volvió a mostrar señales de deterioro durante agosto. Las ventas de los comercios minoristas pyme registraron una caída del 0,2% interanual en términos reales y retrocedieron 2,7% frente a julio. Con este resultado, la actividad comercial acumula una baja del 2,4% en los primeros ocho meses de 2026.
El dato vuelve a poner en el centro de la escena la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. La propia Confederación Argentina de la Mediana Empresa señaló que la menor capacidad de compra, el aumento de las tarifas de los servicios y el endeudamiento familiar fueron algunos de los factores que explicaron el comportamiento negativo. A eso se sumó una menor disponibilidad de ingresos después de las vacaciones, que llevó a los consumidores a restringir todavía más sus gastos.

Cada vez menos margen para consumir
El escenario también aparece reflejado en la percepción de los comerciantes. El 46,5% de los empresarios consultados afirmó que su situación empeoró respecto de agosto del año pasado, dos puntos más que en julio. En cambio, apenas el 6,1% aseguró haber registrado una mejora, mientras que el 47,4% consideró que su actividad se mantuvo sin cambios.
La retracción se hace todavía más visible cuando se observa qué tipo de compras están realizando las familias. Según CAME, las operaciones quedaron concentradas en reposiciones indispensables y productos esenciales, mientras que los bienes durables, los artículos de mayor valor y otros gastos considerados postergables quedaron relegados. En alimentos y bebidas, uno de los rubros más directamente vinculados al consumo cotidiano, las ventas cayeron 2,5% interanual.
La falta de demanda también condiciona las decisiones de los propios comerciantes. El 57,9% de las pymes considera que no es momento de realizar inversiones y apenas el 13,5% sostiene lo contrario. Al mismo tiempo, los comercios enfrentan márgenes ajustados, aumentos de costos y dificultades para ofrecer financiamiento en cuotas, en un contexto donde los hogares tienen cada vez menos margen para sostener el nivel de consumo.
Así, detrás de una caída interanual que puede parecer moderada, aparece un escenario más profundo: el mercado interno continúa sin recuperar fuerza porque los ingresos de las familias no alcanzan para sostener el consumo. La combinación de salarios que pierden capacidad de compra, tarifas más pesadas y hogares endeudados mantiene a buena parte de los consumidores en modo supervivencia, priorizando lo indispensable y dejando para después todo aquello que no resulte urgente.

