Golpeada como hace mucho tiempo no le sucedía, el sufrimiento de la industria textil encuentra el golpe letal en el Gobierno con la idea de inflar la reforma laboral por sectores y por supuesto, el mencionado es el más debilitado desde que asumió Cambiemos.
Desde el inicio de Gobierno, Mauricio Macri y toda su agenda de trabajo decidió, por ideología excluir de su agenda al sector industria. La producción nacional nunca fue un blanco de desarrollo para el ex Jefe porteño. Así es como de todas las aéreas productivas de la Argentina, las textiles, del Calzado, marroquinería, entre otras, sufren día a día el acercamiento de la Reforma Laboral por sector que impulsa el Ejecutivo.
Los sindicatos de la industria, SETIA (Mauricio Anchava), AOTRA (Hugo Benítez), SOIVA (Romildo Ranu) y la UCI (Pablo Mage) presentaron una nota ante Sica en la que ya adelantaron su postura de rechazo ante cualquier intento de reforma tanto general como por actividad o industria. Por supuesto, esto no cayó bien dentro del ministerio. Hoy habrá una reunión para sentar las bases de dos posturas absolutamente opuestas.
La CGT, por su parte, ya se declaró en contra de cualquier reforma y Héctor Daer, en varias declaraciones, fijó que el movimiento obrero va a ir al paro si intentan avanzar con el capricho presidencia.
Jorge Triaca no pudo cuando fue ministro de Trabajo. De familia sindical y “buen” vínculo con el gremialismo, intentó pero le fue imposible por el rechazo del movimiento obrero. Hace algunos días, Dante Sica, actual titular de la Cartera de Producción y Trabajo, aseguró que el Ejecutivo va a insistir con la modificación de la legislación laboral argentina. Otra vez, se encontró con el muro. Tanto la CGT como las distintas corrientes y centrales obreras, rechazaron de plano acompañar la iniciativa y de hecho, tampoco habría alianza en el Congreso.
A raíz del poco quórum que tiene la idea, la terquedad de los que hoy habitan la Casa Rosada hace que, encarnada en la figura de Lucas Aparicio, secretario de Trabajo, la ambición haya tomado semejante volumen que se comenzará a trabajar en la idea de flexibilizar por sector, por decreto y acordarla con gremios (que ya manifestaron su rechazo) y las cámaras empresarias. El textil es el elegido para el puntapié inicial. Una de las ideas de Aparicio es motorizar un fondo de cese laboral y banco de horas en los convenios colectivos de trabajo ya establecidos en la industria textil, además de marroquinería y Calzado, aunque estos últimos se encuentran discutiendo en otra mesa.
Luego de la reunión de hoy, la industria textil tendrá más claro el panorama. Lo cierto es que los despidos a mansalva y el cierre de talleres y fábricas en el sector han sido inusitados a raíz del Oxigeno Cero que el Gobierno le dio en estos tres años. La economía exportadora no dio respiro y sumada la caída estrepitosa de los comercios y Pymes en general, se provocó un combo letal para los productores textiles.
Por otro lado, Sica presentó al sector textil un proyecto de premios por presentismo o puntualidad a todos los convenios colectivos, medida que desde los gremios consideran «sopechosa» y escondería una posible extorsión. Considera que esta medida revolucionaria e incentivadora contribuirá a reducir el índice de ausentismo, pero… «obligará» a los trabajadores a cumplir más estrictamente con sus horarios laborales, lo que redundaría en un aumento de los índices de productividad. Desde los gremios, manifestaron que todo premio que se incluya en los acuerdos puede ser positivo, siempre que no se transforme en algo “extorsivo”.
Lo más preocupante es que esta revolución que prepone Sica, es una herramienta que puede ser utilizada por las empresas para pagarle menos a sus empleados, sujetos a «eventualidades» como un corte de calle o un paro de transporte que demoren o imposibiliten su arribo al trabajo.
Lo que no dice Sica: El artículo 84 de la Ley de Contrato de Trabajo establece que el trabajador debe prestar sus servicios con puntualidad, asistencia regular y dedicación adecuada, obligaciones que integran el llamado “deber de diligencia”, por lo que, los incumplimientos “constituyen actos laboralmente ilícitos que pueden ser causa de sanciones disciplinarias, tales como suspensiones, y su reiteración justifica el despido”. «Estas sanciones deben ser aplicadas en forma proporcional, progresiva y con la intención de corregir la conducta del trabajador»
