“Las 62” y el sector de Pablo Moyano empezaron a tejer hilos para lograr la unidad sindical que no se pudo dar aquel agosto del 2016. El viernes se reunieron ambos sectores y hay varios que quieren que el camionero lidere Azopardo.
El movimiento obrero se encuentra en una situación histórica de cara al “enfrentarmiento” con un Gobierno de ideología no solo absolutamente opuesta, sino que con la clara y definida estrategia de no tener alianza alguna con el sector sindical y fortalecer una idea que salió desde el propio seno interno de Cambiemos: no hay mejor sindicato que el NO sindicato.
El pasado viernes, el sector moyanista, encarado por Pablo, se reunió con las 62 Organizaciones Peronistas con el objeto de empezar a conversar sobre una posible unificación de los sectores que hoy se encuentran por fuera de la Confederación General del Trabajo. Pablo Moyano sería la cara que quieren “Las 62” aunque también hay otros dirigentes que desean arreglar con el MASA, sector comandado por Sergio Sasia (Unión Ferroviaria) y Omar Viviani (taxistas).
“Fue importante la decisión de Juan Carlos Schmid de empezar a tomar medidas y fijar posturas”, aseguró Miguel Díaz, titular de UDOCBA a Sonido Gremial, en relación a la oratoria del triunviro en el microestadio de Ferro.
Las 62 insistieron en que la CGT debe respetar el estatuto, y desde aquella impugnación del ya fallecido “Momo” Venegas, el lineamiento continúa en la misma senda, un solo secretario general y un Consejo Directivo: Pablo Moyano esta vez tendría más consenso que el 22 de agosto del 2016.
“La CGT debe adoptar un compromiso con los trabajadores, esto es histórico, desde 1945 que están los que acuerdan con el Gobierno y los que apoyan a los trabajadores, ahora es momento de fijar posturas”, indicó el docente, “y los que juegan políticamente, que se definan”, agregó el secretario general de los maestro de la provincia de Buenos Aires.
La idea del histórico brazo peronista es recrear el viejo MTA y sumar fuerzas sindicales a una estructura que posee un idilio ficticio con el Gobierno pero que, como pasa en la vida real, nada es para siempre.
El otro hombre que corre desde atrás es Héctor Daer, pero hubo dirigentes que lo acusaron de “jugar” con los sectores empresariales y también de iniciar campañas de desafiliación contra gremios más chicos y que actúan en la misma actividad o simil, como los kinesiólogos, Farmacéuticos, Bioquímicos y Nutricionistas y “en firma de convenios colectivos que les disminuye el sueldo a los trabajadores”, apuntó otro presente.
