🔵El Presi analiza (o ya lo tiene decidido) avanzar sobre el salario de quienes adhieran al paro general convocado por la CGT y al que se suma todo un conjunto de gremios, incluido el Transporte🔴
El Gobierno nacional pretende avanzar con el método de presión de manual sobre las y los trabajadores, en este caso, del Estado Nacional. En Plaza de Mayo, reprimió la foto que hubiese graficado una fuerte movilización del arco sindical con gases lacrimógenos y balas de goma, pero ahora, utiliza la presión salarial.

Si bien la ley lo avala y esto es utilizado a raja tabla por el Gobierno para intentar impedir que los empleados de la Administración Publica adhieran al paro nacional de la CGT, en líneas generales, no se osa a quitarle salario al trabajador por el hecho de utilizar su derecho constitucional a huelga.
Pero este no es un Gobierno como cualquiera de los que precedieron en la Argentina. El clan Milei-Milei-Caputo-Caputo- Sturzenegger- Bullrich pisa fuerte sobre derechos y el paro nacional anunciado por la CGT vuelve a ejecutar presión sobre los cimientos oficiales.
Porque si bien las últimas medidas nacionales carecieron de la contundencia de viejos paros nacionales, la realidad es que sigue siendo una herramienta que escanea el clima social y es cuando la central obrera se hace de la oportunidad para hablarle ante una sociedad confundida.

¿Una sociedad confundida?
Sí. Hoy el conjunto de la sociedad tiene una fuerte pelea interna entre lo que debía terminar y los nuevos paradigmas que le ofrecieron en una góndola electoral. Y compró. Grandes empresarios, Pymes y hasta los propios trabajadores del Estado a los que hoy les quiere colocar el talón en la cien para que no accedan a un derecho constitucional encuentran una fuerte contradicción.

Claro, muchos de ellos votaron el fin del albertismo, del kirchnerismo y los nuevos globos violetas, los que alguna vez fueron fabricados en color sol, les hablaban de la Tierra de las Oportunidades y en el “God Bless Argentina”. Y una nueva/vieja vez, fueron adquiridos con el reaseguro de un futuro lleno de plenitud, de brotes verdes y fin de la casta. Nada de eso sucedió.

Recesión, más casta, merma del poder adquisitivo, cierre de 22 mil empresas en dos años y creciendo, techo a las paritarias y por debajo de la inflación, 300.000 puestos de trabajos perdidos en casi 750 días. Una reforma laboral que impide enfermarse, que abarata los despidos, que estira los periodos de prueba para dilatar la registración que en general no llega, que crea fondos insostenibles para cesantías, que parte las indemnizaciones en cuotas para que mientras avanza el plan de pagos, como si se comprara una licuadora, lo que el empleado/a reciba sea menos que dos kilos de bananas, creación de un miedo social que aleja a los y las trabajadores de llevar adelante actividades deportivas o en grupo por el miedo al descuento salarial. En fin, una reforma absolutamente regresiva.
Pero nada de esto es motivo para llevar adelante una huelga nacional (¿?), como las que se vienen llevando a cabo por sectores y que confluyen en un paro general de la CGT.

Es por eso que la sociedad entró en una fuerte confusión. El futuro está por llegar, se hace desear, pero ahí viene con recetas quizás no tan novedosas. Ya lo decía el gran Tato Bores, pero viene, hay que esperar, hay que esforzarse un poco más para que las semillas germinen….
