La Asamblea de Memoria y Balance de ATE Capital solo parecía ser una más en la que las manos levantadas aprueban lo gestionado por su conducción. En el microestadio de Ferro, la convocatoria porteña dejó claras evidencias que el próximo proceso de elecciones en el gremio no sería un paso tan simple como Catalano pretender.
Ayer en Ferro se llevó adelante la Asamblea Anual Ordinaria de ATE Capital, y en pleno microestadio, quedaron evidenciadas las grietas que existen en el seno interno de la comisión directiva que tiene en el sillón principal a Daniel Catalano. Además, la plataforma ayer vista en Caballito daba por sentado el lanzamiento del trabajador de niñez a su reelección el gremio porteño pero fuertes cuestionamientos hicieron un tanto endeble su candidatura.
En el reducto del histórico club futbolero, además de miles de empleados de la Ciudad Autónoma, se notó un claro desgaste entre quienes bancan al “Tano” y quienes lo señalan por su partidización e inclinación política hacia el kirchnerismo y la utilización y puesta al servicio del sindicato en pos de la campaña por “la liberación”. También le reclaman algo similar de lo que sucede con la CGT y el Frente Sindical, y es la poca confrontación con el Gobierno –en este caso con Larreta-.
Aun así, y con los dilemas internos que le dan un dolor de cabeza de cara a la elección general del gremio, Catalano mantiene un núcleo duro y cerrado de adeptos que lo siguen para donde él marque, quizás sin mucha decisión, pero fieles a su conducción y que captan a un electorado millenial que le asegura un caudal de votos respetable.
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