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La CGT repudió la cavernícola postura de la UIA sobre la Violencia Laboral

La UIA se abstuvo de votar en la OIT sobre el Convenio contra la Violencia y Acoso Laboral y la CGT salió a cruzarla. El empresariado argentino brindó una imagen retrograda en el plano internacional. Lamentable.

Sorpresiva regresión del empresariado argentino en la OIT ante la abstención de la UIA, particularmente en de su vice presidente, Daniel Funes de Rioja, al Convenio 190 contra la Violencia y Acoso Laboral. Esto causó el repudio de la CGT y de su conducción sindical, encabezada por Héctor Daer, Carlos Acuña, su representante internacional, Gerardo Martínez y el Secretario de Prensa, Jorge Sola.

La abstención de los empleadores a la aprobación de este convenio, deja en evidencia su falta de sensibilidad y compromiso con los sectores más vulnerables y su desinterés en la defensa de los derechos laborales y humanos más elementales de los trabajadores, haciendo retroceder a la Argentina a nivel internacional en términos de equidad y garantía de derechos”, fue uno de los párrafos del comunicado de prensa que emitió la Confederación General del Trabajo ante una situación que dejó abrumado a más de uno.

Este, y principalmente este, fue un tema estandarte que la Organización Internacional del Trabajo planteó en su 108va Conferencia Anual y se preparó para abordar el tema como tal, más aun para culminar bien arriba el año de su Centenario. “Por sus connotaciones e implicancias en la defensa de los derechos laborales y humanos de los trabajadores, el Convenio contó con la mayoritaria adhesión y aprobación de la Asamblea”, destacó la CGT, dejando en evidencia al sector empresario.

Llama particularmente la atención la retrograda postura de la UIA, teniendo en cuenta el avance mundial que existe sobre la temática y no solo de los trabajadores y trabajadoras que iniciaron esta lucha épica contra el patriarcado, sino también el acompañamiento de la mayoría de los Gobiernos. Con esta abstención, Argentina quedó representada de la forma más anticuada y arcaica en las más altas esferas planetarias dentro del plano patronal. Sería impensado ilusionarse con un empresariado más integrador en cuanto a los derechos si acaba de exponer mundialmente que no tiene postura sobre la erradicación de la violencia y acoso laboral, que no solo es un problema de mujeres, sino que también lo sufre la masa vulnerable de trabajadores de la que quien sabe si alguna vez formaron parte. Una pena y lastimosamente, la Argentina vuelve a dar un paso atrás en el plano internacional. La pregunta que a estas alturas uno se plantea es si el Gobierno argentino tomará la misma alineación indiferente.

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