🔵La iniciativa fue presentada esta semana en el Congreso Nacional con el objetivo de asegurar por ley los fondos necesarios para el funcionamiento pleno del sistema universitario argentino🔴
La CGT salió a darle un fuerte respaldo al Proyecto de Ley de Financiamiento Educativo que fue elaborado y presentado por el Frente Sindical de Universidades, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y múltiples organizaciones del ámbito académico y científico.

Este viernes, la central conducida por Héctor Daer, Octavio Arguello y Carlos Acuña, hace foco en que remarca que los ejes del proyecto sostienen una imperiosa necesidad de la comunidad educativa ante el fuerte recorte presupuestario llevado adelante por el Gobierno Nacional, el cual —afirman— pone en riesgo la continuidad de los establecimientos donde trabajan y estudian miles de personas y que, además, incide en la deserción laboral de muchos y muchas docentes por la caída abrupta en los salarios. La propuesta incluye la cobertura de gastos de funcionamiento, aumentos de becas, y presupuesto para Ciencia y Técnica, entre otros aspectos.
“El Gobierno Nacional parece no haber comprendido lo que las multitudinarias movilizaciones le han marcado sin miramientos en varias ocasiones”, advirtieron desde el Consejo Directivo Nacional.

Según distintos relevamientos, los salarios de docentes y no docentes universitarios han sufrido una pérdida de poder adquisitivo de entre el 25% y el 33% desde diciembre de 2023. Informes del CIICTI y universidades como la UNSAM y la UNRN advierten que esta caída equivale, en la práctica, a que los trabajadores del sector hayan dejado de cobrar el equivalente a tres meses del año. La CONADU denunció que un profesor con una década de antigüedad percibe actualmente menos de 270 mil pesos mensuales, cifra que se encuentra muy por debajo de la canasta básica.
A esta situación se suma un ajuste presupuestario generalizado. El presupuesto destinado a las universidades nacionales cayó alrededor de un 30% en términos reales durante 2024, mientras que el gasto total en educación experimentó una reducción de casi el 50% en comparación con el año anterior. Programas clave como el de Desarrollo de la Educación Superior registraron caídas superiores al 30%, afectando directamente el funcionamiento de las casas de estudio, las becas estudiantiles y el financiamiento de la investigación científica.
