🔵Monseñor Eduardo García, obispo de San Justo, advirtió sobre el nivel de endeudamiento que atraviesan las familias y reclamó que se busquen estrategias para aliviar la situación. “No se puede apretar, apretar, ahorcar, y ahorcar”, sostuvo🔴
La preocupación por el endeudamiento de las familias argentinas sumó una nueva voz. Monseñor Eduardo García, obispo de la diócesis de San Justo, puso en palabras una realidad que se viene haciendo cada vez más visible en los barrios: muchas familias recurren a la deuda no para comprar bienes o darse gustos, sino simplemente para poder sostener los gastos de todos los días.
“La gente está endeuda para comer. La morosidad es simplemente para comer”, afirmó García y reprodujo el sitio Rezo Por Vos, escrita por Lucas Schaerer, al describir una situación que, según explicó, observa cotidianamente en el territorio que recorre.

“No se puede seguir apretando a las familias”
El obispo planteó que la situación requiere respuestas concretas y reclamó que se busquen alternativas para que las familias puedan recuperar algo de tranquilidad. “No se puede apretar, apretar, ahorcar, y ahorcar. Hay que buscar estrategias para que la gente viva un poco más holgada, más tranquila, sin angustias”, sostuvo.
García remarcó que el problema no responde a una cuestión partidaria, sino a una necesidad concreta de quienes viven en los barrios más golpeados por la falta de ingresos suficientes.

“La gente no está llegando por eso la gente se endeuda. Queremos que la comunidad en los barrios y más necesitada pueda salir adelante. Es un reclamo justo, sea el gobierno que sea, es una necesidad real, que se ve, que es concreta”, afirmó.
Una mirada desde La Matanza
La particularidad del planteo de García también está vinculada con el lugar desde donde habla. Como obispo de San Justo, desarrolla su tarea pastoral en una de las zonas más pobladas y populares del conurbano bonaerense, donde la crisis económica se cruza con problemas de empleo, pobreza, consumo y narcotráfico.
Desde esa realidad territorial, el endeudamiento aparece como una consecuencia directa de la dificultad de muchas familias para cubrir cuestiones básicas. Cuando el salario no alcanza, la tarjeta, el préstamo o la deuda informal terminan funcionando como una forma de completar los ingresos que faltan.
“La justicia social es la más alta caridad”
El obispo también defendió una mirada vinculada con la justicia social y cuestionó que las necesidades de los sectores populares sean reducidas a una discusión partidaria.
“Decía Santo Tomás, es la más alta caridad. El partidismo o chiquitaje es otra cosa, tiene que estar afuera”, sostuvo.
En ese sentido, García planteó que la realidad de los barrios debe ser mirada de manera amplia y sin convertir las necesidades sociales en una disputa política. “No es aumentar la grieta, sino es ver la realidad de una manera amplia”, cerró la nota.

