🔵Mientras el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación, los datos oficiales del INDEC muestran que una familia tipo necesitó en mayo casi $1,5 millones para no caer en la pobreza. La canasta básica volvió a crecer por encima del índice general de precios y los alimentos continúan ejerciendo presión sobre el bolsillo de los trabajadores🔴
El INDEC informó que la inflación de mayo fue del 2,1%, acumulando un 14,7% en los primeros cinco meses del año y un 33,2% en la comparación interanual. El dato fue presentado por el Gobierno como una nueva señal de desaceleración de los precios y consolidación de su programa económico.
Sin embargo, otros indicadores oficiales difundidos por el propio organismo muestran una realidad más compleja para los hogares argentinos. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, aumentó un 2,4% durante mayo, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), que marca el umbral de pobreza, avanzó un 2%. De esta manera, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó ingresos por $1.498.741 para no ser considerada pobre y $681.246 para cubrir únicamente sus necesidades alimentarias básicas.
La diferencia entre la evolución de la inflación general y la de los consumos esenciales vuelve a poner el foco en la manera en que el Gobierno se encarga de erosionar el poder adquisitivo de los salarios. Aunque el índice promedio muestra una desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2024, la comida acumuló una suba del 15,6% en lo que va del año, por encima del 14,7% registrado por el IPC general. Para millones de trabajadores, jubilados y beneficiarios de programas sociales, son precisamente estos productos los que determinan el costo real de vida.
Dentro de la estructura de precios, los alimentos volvieron a tener una incidencia determinante. El rubro «Alimentos y bebidas no alcohólicas» registró un incremento del 2,5% en mayo, impulsado principalmente por fuertes aumentos en verduras y productos frescos. El tomate redondo trepó un 62,8% en apenas un mes, mientras que la lechuga aumentó 14,3%, la papa 12,9% y la cebolla 10,2%. Aunque algunos cortes de carne mostraron bajas moderadas, el impacto de las verduras y los lácteos volvió a presionar sobre la mesa de los hogares.
Otro aspecto que sobresale en el informe es la persistencia de los aumentos en servicios. Comunicación encabezó las subas mensuales con un 3,4%, seguida por Educación con 2,9%, Recreación y Cultura con 2,8% y Vivienda, agua, electricidad y gas con 2,6%. En términos interanuales, los servicios acumulan aumentos del 42,8%, muy por encima del 28,8% registrado por los bienes, reflejando el peso creciente de tarifas, alquileres, transporte y servicios regulados sobre el presupuesto familiar.
Los datos oficiales exponen así una tensión creciente entre los indicadores macroeconómicos y la economía cotidiana. Mientras la inflación continúa desacelerándose y se mantiene en niveles considerablemente inferiores a los de meses anteriores, el costo necesario para sostener un hogar fuera de la pobreza sigue escalando.

