🔵Miguel Díaz dejó una responsabilidad enorme en Udocba. Una vara alta y una promesa incumplida: el uso de Whatsapp. El recuerdo y respeto de sus pares y de la política demuestran la integridad que tuvo como dirigente🔴
No era un dirigente difícil de entrevistar. Era accesible. Generoso. Ya hacía bastante tiempo era complejo encontrarlo por la geografía de la Provincia de Aires. Su estado físico no acompañaba y la pandemia tampoco ayudó.
Aun así, cuando su salud le daba licencia, Miguel Ángel Díaz rompía la barrera y salía desaforado al mundo. Ese terreno gremial que lo apasionaba tanto como sus creaciones en sus épocas artista plástico. Así como el Día de la Militancia Peronista de 2020, con una emblemática Plaza de Mayo con miles de brazos agitando trapos y un cielo que celebraba la gesta del ´45. La vida le dio la posibilidad de disfrutarlo, a pleno sol, como si supiese que sería su último 17 de Noviembre.
🎙»Soy muy feliz con lo que hago»
Miguel fundó la Unión de Docentes de la Provincia de Buenos Aires, allá por 1996, hace 25 años. Udocba se volvió un gremio creciente, con su mano llenó las escuelas bonaerenses de reclamos pero fundamentalmente de inconformismos. Miguel no se conformaba fácil. Entendía a la perfección de coyunturas pero no se casaba con lo que los diferentes gobiernos pretendían imponer, ni aun fueran estos de su espacio político de preferencia.
Participe re contra activo de la famosa Marcha Blanca, en 1988, fue parte de aquella proeza docente en pos de la Educación argentina y desde allí, algunos años después, casi diez, fundó su propia casa gremial en el ámbito de la CGT.
El Frente Sindical fue creado por un grupo de organizaciones como Camioneros, Canillitas, Smata, Bancarios y el propio Udocba. Miguel fue anfitrión cuando llegó Pablo Moyano a Barracas, le dio impulso al Fresimona y fue uno de los primeros dirigentes que lo designó como principal candidato a la conducción de Azopardo. Miguel siempre estuvo en los ámbitos de discusión. Sus palabras cobraban solemnidad tanto en una mesa chica como frente a miles de docentes y actores sindicales y políticos. Fue uno de esos dirigentes que dejan en sus compañeros una tarea extremadamente compleja: mantener la vara en alto. Los pésames, los saludos y respetos del más alto escalafón político así lo demuestran.
Miguel deja cuatro hijos, Bruno, Paula, Lisandro y Gabriela. Deja a Elena, su eterna compañera, y además deja un trabajo de 25 años al frente de Udocba y muchos más como pintor y docente de Bellas Artes. Miguel no era fanático de la tecnología, solo las obligaciones y la dinámica de la pandemia y la comunicación lo obligaron a usar Whatsapp, solo ese principio incumplió.
✍La carta que le dedicó su trabajadora
Adriana Monje no solo fue su secretaria de Prensa. Fue su alumna, una de sus manos derechas. Miguel delegaba. “Hablen con Adriana”. Y un domingo a la noche, dos días después de que Miguel partiera, ella escribió:
Miguel es de esas personas que llegan a tu vida para cambiarla…nadie fue el mismo luego de cruzarse con él…un hombre generoso, humilde, humano lleno de convicciones… un compañero con cualidades que sólo los grandes, aquellos que vinieron a poner su granito de arena para cambiar el destino de las personas, traen consigo.

Lo voy a recordar llevando adelante cada enseñanza que nos dio, continuando con el camino que nos trazó. Con la alegría de saberme afortunada de haber compartido, de haber estado a su lado en éste hermoso desafío de intentar todos los días, por todos los medios, mejorar el destino de nuestros compañeros.
Lo despido con un dolor profundo en mi corazón pero con la felicidad inmensa de haber tenido a un mentor… a un conductor que llevó a lo más alto a nuestra querida organización UDOCBA interpretando como nadie las necesidades del sector.
Gracias por tanto.
