🔵El gobernador bonaerense va a cerrar en el congreso de FATSA, junto a Héctor Daer, lo que expone señales de acercamiento con la CGT en medio de las tensiones internas entre peronismo el ala kirchnerista🔴
La confirmación de la presencia de Axel Kicillof en el Congreso Nacional de FATSA aparece como un hecho político que ofrece más señales de esas que configuran el armado de un plantel con objetivos de competencia. El gobernador ubica al movimiento obrero organizado en lugares de poder en la provincia de Buenos Aires y en un contexto de reconfiguración del peronismo, busca consolidar los hilos a nivel nacional con la CGT.

Héctor Daer, uno de los principales referentes de la CGT y armadores políticos de la central, será artífice de una foto conjunta no solo refuerza vínculos institucionales, sino que también empieza a delinear interlocutores dentro del universo cegetista.
En ese marco, el gesto adquiere otra dimensión tras las recientes críticas de Máximo Kirchner hacia la CGT, luego del acto del 1° de Mayo, donde cuestionó la ausencia de referencias a Cristina Fernández de Kirchner, una tensión expuesta que no cayó bien en Azopardo pero que –a la vez- restaron importancia.

Lejos de una ruptura, lo que comienza a observarse es un proceso de diferenciación. Kicillof no se aleja del kirchnerismo, pero sí construye un perfil propio apoyado en la gestión y en el vínculo con gremios tradicionales, lo que le permite ampliar su base de sustentación más allá del núcleo duro del espacio. Ya en la provincia de Buenos Aires, con uno de sus máximos interlocutores sindicales, como el ministro de Trabajo, Walter Correa, Kicillof edificó una gestión plagada de dirigentes del espectro gremial.
La elección de Córdoba como sede del congreso tampoco es un dato menor. Se trata de un distrito históricamente adverso al kirchnerismo, pero de enorme peso político y simbólico en la construcción de un peronismo con proyección federal. La presencia del mandatario bonaerense allí refuerza esa búsqueda de volumen territorial.

La CGT mantiene su estrategia de acumulación silenciosa. Sin pronunciamientos formales, este tipo de apariciones públicas funcionan como señales indirectas de preferencia y articulación política, en un escenario donde el movimiento obrero busca preservar capacidad de negociación sin apresurar definiciones.

