🔵Mientras el presidente muestra números positivos en las cuentas del Estado, crece el desempleo, cierran pymes y se desploma el consumo interno🔴
El Gobierno nacional anunció que terminó el primer semestre del año con superávit fiscal, es decir, que gastó menos de lo que recaudó. Esto lo presentó como un logro sobrehumano y estrepitoso, aunque la profundidad de la verdad le agrega datos complementarios y preocupantes.
Ese “orden” que anuncia el Poder Ejecutivo tiene un costo muy alto en la vida real: entre noviembre de 2023 y abril de 2025 se perdieron más de 237.000 empleos registrados y cerraron más de 15.500 empresas, según un informe del CEPA. La mayoría eran pymes, o sea, pequeñas empresas que generan trabajo local y sostienen el consumo interno.

¿Cómo se logró el superávit?
Ni por crecimiento ni por inversiones. El Gobierno logró gastar menos recortando obra pública, bajando subsidios, despidiendo trabajadores estatales y congelando gastos en salud, educación y transporte. Eso explica por qué hay menos trabajo, menos movimiento y menos plata en la calle.
Los sectores más golpeados:
Administración pública: -138.000 empleos
Construcción: -81.000 empleos
Transporte: -55.000 empleos
Cuando las pymes cierran, inevitablemente cae el consumo, y eso arrastra al comercio, a los cuentapropistas, al almacén del barrio y a toda la economía.

Las cuentas cierran arriba, pero no abajo
Mientras Javier Milei muestra resultados fiscales positivos, la economía real se achica. Las grandes empresas despidieron, pero fueron las pequeñas las que más sufrieron: el 99% de las empresas que cerraron tenían hasta 500 empleados. Están son las qie, en general, sostienen la economía diaria.
En solo 16 meses, el ajuste dejó más empresas cerradas que durante todo el primer año de pandemia. Y lo peor es que esto ocurre sin una emergencia sanitaria ni externa, es solo una decisión económica.
Entonces: El Gobierno tiene superávit. La gente tiene menos trabajo. Cierran empresas. Baja el consumo.
Fin.
