🔵El aumento del boleto encendió una crisis política entre el gobierno de Milei y el peronismo cordobés, mientras millones de trabajadores del conurbano y CABA sienten el ajuste🔴
La suba de tarifas del transporte público en el AMBA no solo generó malestar entre usuarios y sindicatos, sino que también expuso una creciente fisura política dentro del propio gobierno nacional. En el centro del conflicto quedó Franco Mogetta, actual secretario de Transporte, hombre de confianza de Juan Schiaretti, apuntado por no frenar el aumento del boleto en una de las regiones más sensibles del país.

Según reconstruyó La Política Online, el presidente Javier Milei habría expresado su furia por lo que considera una «pasividad funcional» de Mogetta frente a los aumentos. Pero detrás del gesto técnico se esconde una disputa de poder con el peronismo cordobés, que intenta marcar agenda dentro del gobierno libertario, pero al mismo tiempo mantiene posiciones propias, como lo demuestra la reciente creación de una comisión investigadora contra la empresa Libra en Córdoba, decisión avalada por Schiaretti.
El problema político se transforma en un drama económico para millones de trabajadores que utilizan a diario el transporte público, ya que el aumento del 5,7% en CABA y 5,9% en el conurbano bonaerense se da en un contexto de salarios licuados y devaluados y caída del consumo. Para sectores populares, que destinan buena parte de su ingreso a movilidad, cada ajuste es una estocada más al poder adquisitivo.

Mientras la retórica oficial justifica la eliminación de subsidios como una apuesta a la equidad federal, lo cierto es que la transición fue brutal e improvisada, y el costo político puede ser altísimo. Las diferencias entre Nación, Ciudad y Provincia sobre las líneas de colectivos que operan solo en CABA se suman a la falta de un marco normativo claro tras el retiro de fondos nacionales. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof y el alcalde porteño, Jorge Macri se pusieron de acuerdo en una actualización automática definida según los parámetros que indique la inflación.
En Balcarce 50 no descartan el desplazamiento de Mogetta, aunque hacerlo podría implicar romper definitivamente con un socio político clave como Schiaretti. La tensión en el gabinete no es solo ideológica: también es presupuestaria. Los recortes sin red aumentan la conflictividad social en el conurbano, una zona donde el transporte es una necesidad vital más que un servicio.
