🔵Un informe expone el fuerte deterioro del mercado laboral desde la asunción de Javier Milei, con destrucción de puestos de trabajo, cierre de PyMEs y retroceso del tejido productivo🔴
El mercado laboral argentino atraviesa uno de los procesos de ajuste más profundos de los últimos años. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, se perdieron más de 297 mil empleos registrados y cerraron más de 22 mil empresas, según un informe del Centro de Economía Política Argentina –CEPA-. Los datos reflejan el impacto directo de las políticas económicas sobre el trabajo formal y la estructura productiva.
Un modelo que expulsa empresas
La caída en la cantidad de empleadores expone con claridad el retroceso del entramado productivo. En poco más de dos años desaparecieron 22.608 empresas, lo que equivale a unas 30 por día. Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, el golpe se concentra en sectores estratégicos como transporte, comercio e industria, pilares del empleo y la actividad económica.

Despidos masivos y parálisis de la actividad
La destrucción del empleo registrado alcanza casi los 300 mil puestos en unidades productivas, con un fuerte impacto en áreas clave. La administración pública encabeza la pérdida de empleos, seguida por la construcción y la industria, sectores directamente vinculados a la obra pública y al desarrollo económico.
La caída de casi el 16% en la construcción no deja lugar a dudas: la paralización de la obra pública y el freno a la inversión tienen consecuencias directas sobre el trabajo. A esto se suma el deterioro de la industria, golpeada por la apertura económica y la caída del consumo.

El ajuste también entra a casa
El impacto no se limita a las empresas. El empleo en casas particulares, uno de los indicadores más sensibles de la economía, también se desploma: casi 27 mil trabajadoras y trabajadores dejaron de estar registrados.

Esto refleja una doble realidad: hogares que ya no pueden sostener esos empleos y una creciente precarización, con más trabajo en negro. En otras palabras, el ajuste no solo destruye empleo, sino que empuja a miles de trabajadores a la informalidad.

PyMEs al borde del colapso, grandes empresas en ajuste
El informe confirma una dinámica alarmante: casi todas las empresas que cerraron son PyMEs. Sin embargo, la mayor parte de los despidos se concentra en grandes firmas, que explican más del 69% de la pérdida de empleo.
El resultado es un doble golpe: por un lado, desaparecen pequeñas y medianas empresas; por otro, las grandes compañías avanzan con recortes de personal. El mercado laboral se achica y se vuelve más concentrado y desigual.

Menos industria, más precariedad
Mientras sectores como salud, educación y actividades primarias muestran cierto crecimiento, el retroceso en industria, construcción y transporte marca un cambio de perfil en el empleo. Se debilitan los sectores que generan trabajo de calidad y se fortalecen aquellos más inestables o dependientes del Estado.
Este proceso no es neutro: implica una pérdida de derechos laborales, caída del salario real y mayor fragilidad para los trabajadores.
