Notas Noticias

Para Sonido Gremial, el presidente de la Confederación Sindical Internacional explica la polémica reforma laboral

* Por João Antonio Felicio, presidente de la Confederación Sindical Internacional (CSI)

Con el criminal atentado a la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT) – de 1943, sancionada por el presidente Getúlio Vargas – camuflado con el pomposo titular de “reforma” laboral, los empresarios han resuelto dar continuidad a su golpe, reescribiendo la ley únicamente en función de sus intereses, de los apetitos del capital. Sintetizando: han resuelto legislar en causa propia, retirando del marco legal inúmeros derechos que servían como barrera a sus abusos y atropellos sobre la clase trabajadora.

He destacado algunas medidas que evidencian el desmonte de la CLT, convencido de que la popularización de la denuncia servirá de combustible a las movilizaciones para el derrocamiento de este Congreso y de este gobierno golpistas, abriendo camino a la reconstrucción nacional y a la devolución del país a su verdadero y único dueño: el pueblo brasileño.

Trabajo intermitente – es el fin del derecho a la jornada de trabajo, garantizando subordinación del trabajador al empresario, quedando el contratista autorizado a hacer uso de la mano de obra conforme  su necesidad. Además de la remuneración no precisar corresponder ni siquiera al salario mínimo, hay reducción de las contribuciones de la seguridad y de los derechos laborales.

Trabajo autónomo: eliminación de los derechos garantizados por la CLT – El artículo que regula el trabajo autónomo aleja del trabajador a la calidad de empleado. Es la legalización de la «persona jurídica», pues la contratación de autónomo con o sin exclusividad, de forma continua o no, no configurará vínculo laboral.

Demisión con la mitad de la multa del FGTS – El contrato de trabajo podrá ser extinto de «común acuerdo», con el pago de la mitad del aviso previo y la mitad de la multa del 40% sobre el saldo del Fondo.

Fin del acuerdo colectivo – El texto mantiene el plazo de validez de dos años para los acuerdos colectivos y las convenciones colectivas de trabajo, vedando expresamente la “ultratividade” (aplicación después del término de su vigencia). Con esta prohibición, si los patrones resistieran a cerrar otra convención, los trabajadores quedan sin los derechos garantizados por el antiguo convenio.

Contrato temporal: desigualdad sancionada – Se ha extendido hasta 270 días, en cualquier circunstancia, barrando incluso el derecho del trabajador a recibir el mismo salario y tener la misma jornada de quien ejerza la misma función.

Contrato a tiempo parcial – Al igual que los contratos temporales, generan menor protección social. No son una opción ofrecida, sino una precariedad impuesta.

Trabajo remoto con costos al trabajador – Todo lo que el trabajador use en casa será formalizado con el patrón vía contrato, como equipamientos y gastos con energía e internet. El control se realizará por tarea.

Facilita el despido – No sólo la individual, sino, principalmente, los despidos colectivos, definiendo que no hay necesidad de negociación con las entidades sindicales.

Flexibilización de la jornada – Habrá reducción o extensión del tiempo de trabajo sin dar al trabajador control sobre su tiempo.

Limitación del acceso a la justicia del trabajo – Se determinó que a partir de ahora el pago de honorarios y costes procesales quedan a cargo del trabajador, inviabilizando el acceso a la gran mayoría. Al revocar el párrafo que garantiza que la asistencia en la rescisión contractual se hará sin cargo para el empleado y empleador, quien necesite y buscar asistencia para la rescisión tendrá que cargar con el cargo del propio bolsillo.

Normas contra la salud y la seguridad – Como uno de los símbolos de la perversidad de la reforma, embarazada y lactante pueden ahora trabajar en actividades insalubres de grado medio o mínimo, siempre que el médico de la empresa autorice. El trabajador será responsable incluso por la higienización de su uniforme.

Tercerización: intereses empresariales predatorios – El trabajador pasará a ser contratado por medio de cooperativas, persona jurídica y micro-emprendedor individual, en una especie de subasta de los desesperados, donde gana quien paga menos.

Horas in itinere – Se elimina la remuneración del tiempo empleado para desplazamiento hasta el puesto de trabajo dentro de la empresa o en empresa de difícil acceso. Una forma de ampliar la jornada sin pagar nada por eso.

Parcelamiento de las vacaciones – Permite la división en hasta tres períodos (eliminando la anterior excepcionalidad del parcelamiento en dos períodos); revoca la prohibición de dividir las vacaciones para menores de 18 años y mayores de 50 años y prevé la posibilidad de dos períodos de vacaciones de apenas cinco días corridos

Vaciado y desmonte de la estructura sindical – Crea la Comisión de Representantes sin vínculo sindical, la «deforma» acaba con la contribución sindical obligatoria sin sustituirla por cualquier otra fuente de recursos. Se revoca la obligatoriedad de la presencia del sindicato en la rescisión del contrato de trabajo.

Cada una de estas medidas contenidas en la reforma de Temer y su banda obedece a la lógica de sumisión del individuo al patrón, ya que la desproporción de fuerzas es obviamente desproporcionada para la «negociación» entre las partes. Por eso los patrones y el gobierno han jugado pesado en arrancar derechos, al mismo tiempo que debilitan política y financieramente a las entidades sindicales. A persistir tal modelo, en poco tiempo el mercado de trabajo va se restringir aún más, con la reducción del salario medio y de la masa salarial, agravando la recesión. Al final, ¿qué crecimiento podría haber con la disminución del poder adquisitivo de la población?

Por eso afirmamos con todas las letras que esta reforma aproxima cada vez más el Brasil de una república de los plátanos, dando la espalda a la construcción de un modelo más justo, tripartita, con relaciones solidarias y humanas.

Vamos a la lucha contra los que roban la sangre de los que construyen el país con su sudor. ¡La hora es ahora!

Traducción: Mirtes Reis

Agradecimiento especial: Leonardo Wexell Severo