🔵Sonido Gremial reconoce en Roberto PIaneli un tipo con calidez humana, referente del sindicalismo combativo y de fuertes convicciones🔴
Este 29 de enero será una jornada en la que un sector del movimiento obrero estará verdaderamente consternado. El Beto Pianeli deja entre los mortales un recuerdo de peleas y permanencias. Deja en su gremio, la AGTSyP una enseñanza que deberá ser el estandarte desde aquí a los años venideros.
Este dirigente fue -en sus inicios- apenas un delegado que con enjundia, determinación, miedos y temores, saltó a la primera división del sindicalismo para enfrentar, ni más ni menos, que a la UTA, el Goliat del Transporte y de la CGT.
Lo llamaban “el luchador”. Así lo clasificaban para señalar a ese sindicalista prematuro que, en los túneles porteños, se agarraba con los máximos referentes gremiales del gremio cegetista. Así, con esa inconciencia característica y propia de amanecido gremial, nacía la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro.
Lideraba el “cuerpo de delegados de los luchadores” y con ese mote, comenzaron una serie de conquistas contra la empresa y su archienemigo sindical que, a paso de vencedores y pateando puertas, comenzaba a exhibir su nombre en las altas esferas del sindicalismo más combativo.
La CTA de los trabajadores, con Hugo Yasky en la cima, fue su casa sindical. Piedras al 1000 lo cobijó y albergó como un dirigente dispuesto a la batalla. Ocupó diversos cargos en la central y representó a los y las trabajadores del subte en diferentes ámbitos en el mundo. Logró trascender las fronteras de aquella lucha que había emprendido años atrás.

Sonido Gremial nació el 1 de diciembre de 2015. Roberto Pianeli fue el segundo dirigente en recibir a este equipo de trabajo sin conocerlo. Solo con una valija verde, dos cámaras y un micrófono. Con la intención de mostrar lo que había logrado el sindicalismo del subte a través de sus luchas.
Desde entonces, este medio le ha reconocido al Beto la grandeza de su trabajo. Su bondad periodística para con un grupo de periodistas que irrumpían de la nada en la calle Carlos Calvo a golpear y pedir una entrevista pero, por sobre todo, haber respaldado esa generosidad con calidad humana.
La coincidencia con este bostero fanático no fue ideológica, pero si se le reconocerá por siempre la audacia y desfachatez de un loco que desde el subte de la Ciudad de Buenos Aires, se enfrentó a los pesos más pesados y emergió para transformarse en un referente del sindicalismo.
Hasta siempre, luchador. Hasta siempre, Beto.
