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Según la CTA-A, las estadísticas del Indec se contraponen con la situación laboral real

Un estudio realizado por Observatorio del Derecho Social de la central obrera señala que el Gobierno nacional intenta instalar un discurso de recuperación laboral que se contradice con la realidad.

Un informe del Observatorio del Derecho Social de la CTA-A señaló que los datos referidos a trabajadores asalariados registrados reflejan un agravamiento de las tensiones que el mercado laboral presentaba en 2012. A su vez, refleja que las mejorarías que busca instalar el Gobierno a un año y medio de su ascenso se contrapone a la realidad del aumento de la cantidad de personas registradas y que gran parte de ese “blanqueo” pertenece a un sector y empresas directamente ligadas a decisiones del Estado.

Si bien los datos arrojados por el Indec de mayo, que indicaban que en mayo de este año, la cantidad de personas con trabajo “en blanco” aumentó un 1,5% con relación al mismo mes de 2016 y un 2,3% con respecto a 2015.  El nuevo análisis demuestra determina que estas cifras se asemejan al crecimiento vegetativo de la población, por lo que afirma el no reflejan un proceso de recuperación en el empleo. Es decir, durante los últimos dos años, los trabajadores asalariados del sector privado fueron quienes presentaron el comportamiento más pobre: en mayo de 2017 presentaban una variación interanual positiva del 0,5%, y una variación negativa del 0,2% con respecto a 2015.

Como contrapartida, quienes más crecieron en ese mismo lapso fueron los monotributistas (4,7% y 5,9% con relación a 2016 y 2015 respectivamente), y los asalariados del sector público, los cuales se elevaron en un 1,4% y 4,7%. Asimismo, este crecimiento confirma profundiza la pérdida de posiciones relativas de los asalariados registrados del sector privado, que pasaron de representar el 55,5% del total de los trabajadores registrados en 2012 al 51,4% del total en 2017.

A partir del estudio realizado por la CTA-A, se llega a la conclusión de que el Gobierno nacional intenta fijar en la opinión pública que hubo una recuperación del empleo, cuando las estadísticas reales señalan lo contrario. El modo elegido es mostrando variaciones interanuales positivas y crecimientos mensuales a partir de julio de 2016, lo cual esconde, por un lado, que la comparación es llevada a cabo contra el peor momento de la crisis de 2016 y, por el otro, que en el mediano plazo la evolución laboral “en blanco” apenas acompaña el crecimiento vegetativo de la población.

Por su parte, el informe arrojó que dentro de los asalariados registrados del sector privado, el crecimiento del empleo si es tomado desde julio de 2016 fue encabezado prácticamente por la industria de la construcción (entre julio de 2016 y mayo de 2017 creció un 8,2% contra un promedio de apenas el 0,8%). Dentro de este sector, las empresas “blanquearon” a más de 100 trabajadores, que responden a un 75% de las nuevas posiciones laborales. Lo cierto es que, el principal impulso de la creación laboral del sector privado fue liderado por un sector y empresas directamente ligadas a decisiones del Estado, tanto a través de la obra pública como del fomento al mercado inmobiliario. A contramano de esos registros la industria manufacturera no parece encontrar un piso, ya que según el estudio muestra que se profundizó una caída iniciada en septiembre de 2015 y que aún no se detuvo: en mayo de 2017 se registró la menor cantidad de trabajadores desde agosto de 2010.

En tanto, desde el Gobierno nacional buscan instalar que  habría un crecimiento del salario real. Sin embargo, los propios datos oficiales reflejan que en mayo volvió a caer el ingreso de los asalariados registrados del sector privado en comparación con el mes anterior, situación repetida desde febrero de este año.  A contrapartida de eso, el discurso oficial solo puede sostenerse en la comparación interanual, es decir, con relación a los peores meses de la crisis de 2016. La tendencia declinante del salario real en el mediano plazo sigue siendo una característica central del mercado de trabajo en nuestro país, que se profundizó en la primera parte del 2017.