Juan Carlos Schmid se refirió al conflicto que tiene involucradas a las 57 universidades públicas en toda la Argentina, y que hoy, con una merma del presupuesto y las paritarias estancadas en el más bajo nivel de negociaciones como el 15 por ciento, lleva 3 semanas y varios paros nacionales, sin empezar las clases en las Casas de Estudio.
El titular de la CGT escribió una reseña que rememora la gratuidad de la universidad estatal, en manos y decreto del ex presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, cuando en 1949 lanzó la baja de los aranceles. De esa forma, la política de estado en aquel entonces benefició a una importante porción de los habitantes ya que cualquier hijo de obrero podría acceder a los altos estudios.
El ex ministro de Trabajo (ex secretaria de Previsión) y luego primer mandatario nacional, dijo en una entrevista durante el exilio que “existían 4 millones de población estudiantil, de los cuales, solamente 300 mil hacían los estudios secundarios; de manera que de la primaria a la enseñanza secundaria, ya había un descarte de 3.700.000 muchachos; de esos 300 mil iban a las universidades nunca más de 100 mil, otro descarte de 200 mil”, para luego preguntarse: “Qué pasaba con estos tres millones largos que al terminar la escuela primaria no podían ir a la secundaria porque no tenían medios ya que la enseñanza era cara no podían. Iban a los potreros, que eran las escuelas de delincuencia más conocidas”, siguió Perón.
«Todo Argentino bien puesto, tiene el derecho a una educación pública de calidad y a la par…la obligación inexcusable de defenderla»
Para concluir su relato, analizó: “La universidad se lleno de hijos de obreros, donde antes estaba admitido el oligarca, porque la forma era poner altos aranceles, entonces podía ir quien los paga; nosotros suprimimos todos los aranceles, para la universidad no había ni derecho de examen ni nada, era gratis, el Estado pagaba eso, de manera que tanto el pobre como el rico podía ir, era un crimen que estuviéramos seleccionando materia gris en círculos de 100 mil personas cuando lo podíamos hacer en 4 millones”.
En consonancia, el secretario general de la CGT, escribió:
Cuando aquel 22 de noviembre de 1949, Juan Domingo Perón sancionó el Decreto 29.337 que determinó la suspensión del cobro de aranceles en las universidades nacionales, la inmensa mayoría de los argentinos vieron en sus propios hijos a los edificadores del futuro de la Patria.
La gratuidad universitaria, que con fundamento hoy vivimos como un derecho inalienable, tuvo su origen en esa fundamental decisión política.En aquellos tiempos las mismas voces que hoy pregonan la destrucción de la educación pública, en hechos y no en palabras, escupiendo su fuego de demonios sobre la integridad del saber, deformando la historia y vendiéndonos un falso pasado, aborrecían que un cabecita negra saliera con un diploma bajo el brazo. El espanto de perder la exclusividad, los transformaría en animales.
Sin embargo, si hay algo que precariza las acciones violentas de estos seres, es el compromiso de generaciones de jóvenes deseosos ser mejores ciudadanos,quienes junto a personal docente y no docente, no dudan en pelear incansablemente asegurando el porvenir de los no nacidos.
Esta Confederación General del Trabajo no permitirá, bajo ningún concepto, que se juegue con el destino de la educación universitaria por el capricho lastimero de aquellas mismas voces “exclusivas” del pasado.
Apoyamos a estudiantes y docentes, y llamamos todos a los trabajadores en su conjunto, a ser parte de esta discusión, ya que en cada uno de nuestros hijos se oculta un estudiante universitario con ganas de surgir.
Todo Argentino bien puesto, tiene el derecho a una educación pública de calidad y a la par…la obligación inexcusable de defenderla.
